lunes, 11 de junio de 2012

Manuel Solá y su “Memoria descriptiva de Salta”


Dr. Ricardo Alonso, 11/jun/2012 para El Tribuno

En 1889, Manuel Solá escribió una “Memoria descriptiva de Salta”, obra valiosa que hasta ahora nunca fue superada. Se trata de una de las geografías más extensas escritas en la historia de Salta y, sin dudas, el mejor y más completo texto de la época. Contiene datos de todas las producciones e industrias de su tiempo. Manuel Solá Chavarría (1/1/1838-
31/7/1907), era hijo de Manuel Solá Tineo (1798-1867), uno de los guerreros de la independencia y dos veces gobernador de Salta, y de doña Josefa Chavarría Moldes. Por el exilio de su padre, estuvo en Valparaíso (Chile) donde estudió en el Colegio de los Jesuitas, retirándose para dedicarse a los negocios de la minería y la ganadería en Chile, Bolivia y Perú.
A fines de la década de 1870 regresó a Salta, donde actuó como periodista y ocupó diversos cargos públicos. Dejó escritos numerosos trabajos de gran valor, históricos, biográficos, sobre los límites provinciales y su afamada “Memoria descriptiva”, que es una joya bibliográfica y obra de consulta permanente. Dicho trabajo constituye un tomo de 416 páginas y fue publicado en Buenos Aires. Está acompañado de un prolijo plano de la ciudad de Salta de 1887 con sus calles, edificios, plazas, tagaretes y otros detalles, firmado por el Ing. Fernando L. Solá. Este plano tiene un especial valor histórico para conocer distintos aspectos de la geografía urbana de Salta a fines del siglo XIX. Manuel Solá tuvo una amplísima actuación como escritor y estadista. Ocupó numerosos cargos públicos como ministro de Hacienda de los gobiernos de Moisés J. Oliva, de Miguel S. Ortiz, y de Delfín Leguizamón, fue electo diputado nacional y senador provincial, se desempeñó como presidente del Consejo General de Educación, habiendo fundado dos importantes escuelas: la Benjamín Zorrilla y la Mariano Cabezón. Fundó el diario El Norte, y fue director del Archivo General de la Provincia. Entre sus logros se cuenta el haber sido el iniciador del ferrocarril a Chile, habiendo publicado en 1906 un opúsculo titulado “Ferrocarril trasandino de Salta a Mejillones o Antofagasta”.
Durante su ministerio en 1882 se otorgó la primera concesión para explorar y explotar yacimientos de petróleo. Dejó una “Geografía de Salta” inconclusa e inédita. En cuanto a la “Memoria descriptiva de la Provincia de Salta”, la obra consta de tres partes. La primera, de seis capítulos, abarca 46 páginas. El capítulo I trata acerca de los rasgos generales del territorio y de los límites de Salta con Bolivia y con las provincias de Jujuy, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero. Los capítulos II y III están dedicados a la configuración y a la naturaleza del suelo. Se detiene en la orografía para explicar la configuración de sierras y serranías, luego en la hidrografía, mencionando los principales ríos de la provincia y también algunos de sus afluentes importantes, incluida su potencial navegabilidad. Al referirse a la naturaleza del suelo entra en consideraciones geológicas sobre los numerosos tipos de rocas que forman las distintas cadenas montañosas y el relleno de los valles y cuencas. Menciona las salinas de la Puna y sus depósitos de sal que se explotan cortándolos en panes. También la calidad de los suelos en relación con los distintos cultivos. El capítulo IV está referido al clima y así analiza las precipitaciones y las temperaturas para distintas zonas de la provincia e incluso brinda datos de una estación meteorológica que era operada por el alemán Federico Host. Clasifica a Salta en una “zona fría” al oeste, en una “zona templada” en el centro y una “zona ardiente” en el este. En base a esto, realiza un largo análisis de climatología médica. Téngase en cuenta que en 1887 el cólera atacó con fuerza al país y Salta sufrió severas consecuencias con gran mortandad a causa de las malas condiciones higiénicas (aguas estancadas y contaminadas, tagaretes, etc.). El capítulo V está dedicado a la fauna y describe principalmente los mamíferos, aves, peces, insectos y algunos reptiles y anfibios. En los casos que corresponde, menciona si son comestibles. El capítulo VI trata de la flora en general con un rico listado de nombres científicos y vulgares así como sus aplicaciones en el caso de las plantas industriales, y también de otras plantas tales como las tintóreas, oleaginosas naturales, resinosas, gomo-resinosas, balsámicas, céreas, jabonosas y medicinales. De estas últimas, menciona unas 100 especies con sus propiedades curativas populares. La segunda parte consta de doce capítulos. El capítulo I trata de la distribución administrativa y la población. El capítulo II está dedicado a comentar en profundidad el régimen y aprovechamiento de las aguas, tanto del domino de las aguas vivas, manantiales y corrientes, de las aguas muertas o estancadas y el de las aguas subterráneas. El capítulo III trata de viabilidad y transportes. El capítulo IV cubre un amplio espectro sobre mano de obra, salarios, animales mostrencos, marcas, contramarcas y señales, razas especiales de ganado, las hierras, la crianza de cerdos, palomas, abejas y aves domésticas, patrones, peones, agregados, arrenderos, y otros temas. El capítulo VI se refiere a la colonización e inmigración. Allí nos enteramos de que en Salta vivían en 1887 unos 6.000 extranjeros, principalmente bolivianos (3.000), italianos (1.200), chilenos (1.000) y españoles (500). También se encontraban viviendo 80 alemanes, 40 franceses y 12 ingleses. El capítulo VII trata de la agricultura, con un extenso comentario sobre cultivos menores, árboles frutales, árboles tropicales no cultivados, floricultura y jardinería. El capítulo VIII está dedicado a la ganadería; el IX, a las aves e insectos útiles, tratando especialmente la crianza de pavos, sericultura y apicultura. El capítulo X, muy extenso, está dedicado a la minería con un análisis de todos los tipos de minerales existentes en la provincia y un completo padrón de minas y propietarios mineros. Dejó inédito un texto sobre ensayos de minerales. Los capítulos XI y XII están dedicados a las diferentes industrias y al comercio en sus diferentes formas con la importación y exportación de toda clase de mercaderías. Finalmente, la tercera parte, con nueve capítulos, cubre los temas referidos al régimen político y administrativo (poder judicial, régimen municipal, policía, régimen militar, guardia nacional, correos y telégrafos, etc.), rentas y crédito público (escuelas, colegios, bibliotecas públicas, preceptores), religión y culto, higiene y sanidad públicas, asistencia y beneficencia, centros sociales, teatros, paseos y diversiones; ciudades y poblaciones más importantes, vida urbana y rural. Manuel Solá Chavarría casó con Sara Curth Hidalgo y tuvo cuatro hijos (Carlos, Sara, Miguel y Emma) y una numerosa descendencia de reconocidas familias salteñas. El libro de Manuel Solá sigue siendo una fuente insuperable de consulta y un clásico con mayúsculas de la geografía de la vieja Salta.

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