miércoles, 6 de diciembre de 2017

LA OREJA QUE FALTA










Por Armando Frezze *

In Memoriam







Imaginar que Internet y su universal base de datos nos hará más inteligentes o más sabios, es tan falso como creer que los auto­móviles nos harán más educados. E imaginar que tener auto, celular, PC, todos los electrodomésticos y un poco más por las dudas, nos hará felices, también resulta una clara mentira. Porque hoy, aunque tengamos mucho, nos falta una oreja.
Nos falta conversación, diálogo, compañía que escuche. Hace poco Leonor Arfuch escribió que la conversación es quizás la más corriente de nuestras prácticas, la cual por no requerir habi­lidad especial, se confunde con el habla. Podría enmendarse un detalle de ese concepto y decir que la conversación "era" una práctica corriente. Hoy "la caja boba" de la TV encapsula a los mayores de treinta años, y a los que tienen menos de esa edad los cloroformizan los juegos de PC, navegaciones sin destino por Internet o aislamientos por el estilo, y les impiden y les atrofian el ancestral ejercicio de la conversación. A lo sumo, en su reem­plazo sólo hay charla, es decir parloteo superficial sobre cual­quier tema (una constante en las FM) y esa desmesura está matando la conversación y sus frutos.
¿Quién recuerda hoy sus reglas de oro? Eran tres: hablar poco, no hablar de lo que no se sabe, y nunca hablar de uno mismo. La regla primera, hablar poco, implicaba tener una oreja siempre dispuesta para escuchar al otro, que era lo más lo importante. Hoy sólo hablamos de nosotros mismos, de nuestros problemas, de nuestros objetivos, de nuestros éxitos o fracasos, de nuestra salud, pero poco nos interesa oírlo al otro. Es que la conversa­ción, tradicionalmente, era una entrega y un encuentro y hoy parece ser un monólogo de dos **. El escritor Santiago Kovadloff ha subrayado con agudeza que, en este siglo nuevo, las perso­nas más que oírse en el hablar se alternan en el decir, en un ejer­cicio de festiva incomunicación. Porque ni oyen ni escuchan ni se interesan; hoy hace falta otra oreja ***. La política, la justicia, los parlamentos, las instituciones y las corporaciones, las universi­dades y los clubes, la familia y los amigos, parecen haber perdi­do una oreja. Sería más que útil recuperar la capacidad de escu­cha y reanudar la conversación al modo tradicional; el primer ejercicio práctico, casi obligado, será decir lo menos posible la palabra "yo".-
(*) Publicado en la revista “Raíces” número 34. Salta, 2005.
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Notas añadidas por Gregorio Caro Figueroa

(**) Refiriéndose a las tertulias en Francia a comienzos de la segunda mitad del siglo XVIII, la historiadora italiana Benedetta Craveri – nieta de Benedetto Croce – dice: “El talento para escuchar era más apreciado que el talento para hablar, y una exquisita cortesía frenaba la vehemencia e impedía el enfrentamiento verbal”. De su libro “La cultura de la conversación”, (2001).
(***) Eugenio D’Ors refiriéndose a la incapacidad de diálogo que atribuye a los españoles escribió: “No llamemos así al juego de monólogos intercalados, por instrumento de interrupciones más o menos bruscas. Ni tampoco a aquellos interrogatorios, en que una de las partes, maquiavélica, extrae todo el jugo a la otra y la hace largamente cantar, sin descubrirse ella”. Añadió D’Ors: “No. Todo eso lo tenemos nosotros; pero todo esto no es aún diálogo. El verdadero diálogo empieza allí donde, por medio de la diserta palabra, se da y se recibe, y se recibe y se da con cierta proporción, pero sin cálculo, en obediencia dulce a los sentimientos de la humanidad, de civilidad, de curiosidad”. Concluye: “el hombre que habla en monólogo, que da y no recibe, obra en función de Pensamiento dogmático. El que lo hace, según los interrogatorios a que nos referíamos, en que recibe sin dar, obra en función de Pensamiento político. Pero el que entrega y recoge, y recoge entregando, y entrega recogiendo; el que dialoga, en fin, obra en función de Pensamiento filosósifo; éste, estrictamente, piensa” (De su conferencia “De la amistad y del diálogo”, Residencia de Estudiantes. Madrid, 16 de febrero de 1914).-




martes, 17 de octubre de 2017

La advertencia que dejan los mapuches


Dr. Gustavo Barbarán
Abogado


La sorpresiva irrupción de una Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) en Chubut ocasionó un tembladeral, exponiendo una situación desconocida para el gran público de nuestras principales ciudades.
Su reclamo de autodeterminación sacudió la modorra de agentes de gobierno y despertó el interés de opinadores genéricos ávidos de novedades, cuyos comentarios sonaron mentalmente distantes de la problemática indígena argentina. Mientras tanto, el referente Jones Huala reclamaba desde su celda un "enclave" (jurisdicción territorial inserta en otra de mayor envergadura, como Lesoto en Sudáfrica). Un despropósito jurídico.
La RAM operaría entonces como brazo argentino del grupo chileno Weichan Auka Mapu -"territorio rebelde en lucha"- aparentemente escindido de la central Coordinadora Arauco Malleco, que repudia la violencia y obviamente niega la relación. Para colmos, el oscuro incidente de Santiago Maldonado provocó una mescolanza política-ideológica-electoralista de alcances insospechados.
Los actos violentos ocurridos en uno y otro lado de la cordillera, para sus promotores y autores materiales, son parte de una lucha de "liberación nacional" equiparable a las de los años 60 del pasado siglo. Su objetivo confeso es constituir -vía secesión- un nuevo país, fraccionando los actuales territorios de Argentina y Chile. Es imposible a la luz del orden institucional argentino y del derecho y práctica internacionales aplicables a estos casos.
El gobierno en retirada de M. Bachelet anunció en junio de este año el "Plan Araucanía: invirtiendo en personas y oportunidades", resultado de un informe elaborado por una comisión asesora presidencial al efecto, piloteada por el obispo de Temuco Mons. Héctor Vargas, y elevado en enero pasado (disponible en http:/ /www.politicaindigena.org/docu mentos/Plan%20 Araucania%20Invirtiendo%20en%20Personas%20y%20Oportunidades.pdf.
Ese Plan prevé el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, con nuevas formas de participación y reparación, la creación de un ministerio ad hoc, de una comisión nacional de tierras y mayor representatividad en el Congreso, entre otros objetivos.
No obstante, fue rechazado por sus destinatarios sobre todo por no incluir la propuesta de "plurinacionalidad" en la Constitución de Chile. Tampoco parece que haya total coincidencia con las propuestas entre la dirigencia política trasandina.
Tres posturas
Rodrigo Vergara escribió un informe "El conflicto sin fin de la Araucanía", publicado en la revista Qué pasa de Santiago (N§ 2421, 01/09/07). En su análisis refiere que en el movimiento mapuche se diferencian tres posturas que, coincidentes en lo básico (reconocimiento constitucional de la plurinacionalidad y recuperación de tierras), se diferencian por las vías de acción: están los reclamantes de independencia (irreductibles de extrema izquierda y anarquistas antisistema), los que apuntan a sus objetivos mediante vías distintas a la participación política tradicional y, finalmente, los dispuestos a hacerlo en elecciones formales y dentro de partidos políticos reconocidos.
En tal contexto, cabe subrayar, los violentos (de allá y de acá) son franca minoría y, por ende, resulta tan torpe negar u ocultar el problema como sobredimensionarlo.
Asimismo, aunque Argentina introdujo la temática indígena en la reforma de 1994 (y por eso normativamente está más actualizada), los mapuches mantienen unidad de discurso pues de trata de "la misma nación en lucha". Esto explica por qué seguir con atención los sucesos en Chile.
A todo esto, ¿qué pueblo es "indígena"? El art. 1.1. del Convenio N§ 169 de la OIT -sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes- de junio de 1989 aplica el criterio del autoreconocimiento, según el cual lo es el que así se considera por el hecho de descender de poblaciones que habitaban en un determinado país o región geográfica en la época de la conquista o de la colonización, y conservar todas sus propias instituciones sociales, económicas, culturales, políticas, o parte de ellas. El art. 1.2. confirma que "La conciencia de su identidad indígena o tribal deberá considerarse un criterio fundamental para determinar los grupos a los que se aplican las disposiciones del presente Convenio". Estas definiciones, por su amplitud, han generado debates interminables.
La descolonización
El proceso de descolonización fue impulsado por las Naciones Unidas desde 1945. Para encausarlo, la Asamblea General dictó en 1960 la "Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales" (Resolución N§ 1.514 AG XV), cuyo parágrafo 2 reconoce a todos los pueblos el derecho de libre determinación en virtud del cual "determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural".
Por tanto, cualquier tipo de explotación, sujeción o subyugación a una dominación extranjera resulta contrario a los propósitos y principios de la Carta de la ONU (parágrafo 1).
Sin embargo, para resguardar la estabilidad interna de cada Estado fue necesario aclarar que: "Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas" (parágrafo 5).
De esta manera quedaba garantizado el ejercicio pleno de la soberanía estatal y su jurisdicción exclusiva, evitando posibles fracturas inducidas por los juegos de poder.
El mismo resguardo está previsto en otra importante resolución de la Asamblea General (Nº 2.625, de 1970), en el capítulo dedicado precisamente al principio de igualdad de derechos y libre determinación de los pueblos.

Desde entonces el sistema internacional habilitó el ejercicio de la libre determinación exclusivamente para los casos de colonialismo o, también, a supuestos de graves violaciones sistemáticas de derechos civiles y políticos. La práctica del Comité de Descolonización y de la Corte Internacional de Justicia convalidó con los años esa comprensión del problema, aplicable tanto a mapuches, a los falklanders trasplantados desde Gran Bretaña o a las recientes pretensiones de catalanes y escoceses.
Por esa razón se han multiplicado estudios y referencias a las declaraciones unilaterales de independencia de Eslovenia (1991) y Kosovo (2008). Incluso este último caso motivó una opinión consultiva (dictamen jurídico no obligatorio) de la Corte Internacional de Justicia, muy criticada por sus imprecisiones. [Comentario al paso: separatistas catalanes mantienen contactos desde hace tiempo con los sectores mapuches más recalcitrantes].
Las normas internacionales tampoco habilitan a los pueblos originarios de cualquier país, en tanto comunidades integrantes de una población nacional, la posibilidad de reclamar su autodeterminación. Por eso el art. 1.3. del Convenio 169 (aprobado por ley Nº 24.071/92) es contundente: “La utilización del término ‘pueblos’ en este Convenio no deberá interpretarse en el sentido de que tenga implicación alguna en lo que atañe a los derechos que pueda conferirse a dicho término en el derecho internacional”.
Es importante destacar que dicho Convenio fue “reforzado” por la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, aprobada por Resolución Nº 61/295 de la Asamblea General (septiembre 2007), con todo lo que ello implica en materia de seguimientos por comités de observadores internacionales.
Si bien en varias experiencias nacionales se identifica autonomía con libre determinación, a la hora de proponerse soluciones a los conflictos, generalmente se encaran propuestas autonómicas en algún nivel institucional. Éstas, por cierto, representan una vía cualitativamente distinta a la implicancia internacional de autodeterminación.
El Estado Plurinacional de Bolivia, cuya población indígena se redujo del 62 al 41% según el Censo de 2012 (pero sigue siendo de las más numerosas junto con las de Guatemala y Belice), estableció, por ejemplo, en la reforma constitucional vigente desde febrero de 2009, un modelo de autonomía que hasta introdujo una Jurisdicción Originaria Indígena Campesina. México (15%) optó por reconocer y habilitar tipos de autonomía municipal; las comunidades involucradas nunca llegaron a plantear la secesión. En Guatemala (40%) y en Chile según vimos (9%, Censo de 2015) no terminan de armarse paquetes de medidas prácticas para salir de un estancamiento de consecuencias impensadas.
Para comparar, y según el Censo 2010, había a ese año en Argentina 955.032 personas que se reconocían descendientes de pueblos indígenas, un 2,4% del total nacional. De aquellas, poco más de 27.000 pertenece a la etnia mapuche.
En suma, el desconocimiento o, peor, la indiferencia estatal para encarar la problemática y proponer salidas sensatas y acordadas con los interesados, suele llevar a callejones sin salida. Nada impide que el Estado, ejerciendo las competencias que derivan de su condición soberana y hacen a la capacidad de organización interna, promueva propuestas acordes para las distintas poblaciones indígenas, cuyas realidades varían tanto en su composición y cantidad como en sus niveles de integración con el resto de la sociedad nacional.
En cuanto al abordaje en la Argentina, eso da para otra nota.


Autonomía en la práctica
Vedada pues la libre determinación (principio de derecho internacional), los países iberoamericanos con alto porcentaje de población indígena han experimentado distintas fórmulas de autonomía (principio del derecho público nacional), para evitar precisamente la ruptura de la unidad nacional o arriesgar la integridad territorial tal como están reconocidas por la comunidad internacional.
En toda América
Desde Tierra del Fuego hasta Nunavut (Canadá), es decir en América toda, están reconocidos decenas de pueblos originarios, cada cual con características antropológicas y culturales propias, más o menos mestizados, con desencuentros y conflictos de diversa intensidad. No hay un caso parecido a otro ni los reclamos son exactamente los mismos, pero todos se parecen en cuanto a la situación de marginación y por dos reclamos básicos: posesión de la tierra y autonomía. Éstas, por cierto, representan una vía cualitativamente diferente a la implicancia de la libre determinación.

lunes, 23 de enero de 2017

Desastres fluviales en la Quebrada de Humahuaca

Ricardo Alonso




Un análisis científico sobre un fenómeno que alienta muchas interpretaciones mágicas y oportunistas, pero que se debe, estrictamente, a la naturaleza.



La Quebrada de Humahuaca volvió a ser golpeada por fenómenos naturales de remoción en masa en este verano de 2017. Algo que ocurre no de ahora, ni de los últimos siglos, sino desde hace miles a decenas de miles de años.
Hay una recurrencia cíclica pero aperiódica. Los fenómenos sucedieron en el pasado, ocurren en el presente y volverán a acontecer en el futuro. La memoria corta de quienes somos testigos circunstanciales de estos eventos, hace que sean olvidados de una generación a la próxima. Y que siempre, el evento actual, parezca el peor de todos.
Durante los fuertes desajustes climáticos de mediados de la década de 1980, la Quebrada de Humahuaca fue fuertemente castigada por tormentas intensas que sepultaron la estación ferroviaria de Purmamarca con numerosas víctimas fatales y cuantiosas pérdidas materiales.
El propio pueblo se salvó entonces por muy poco.

EL PAISAJE GÓTICO
Ahora le tocó una vez más a Volcán, aunque golpeó con fuerza desde Bárcena hasta Tumbaya. Téngase presente que cuando se viaja por esa región, hasta la latitud de Volcán se observa todo verde y, al pasar Coiruro, se llega a un codo en la ruta, antes de Tumbaya, donde todo cambia a un ambiente árido. Es el codo famoso por su relieve de "tubos de órgano" o "paisaje gótico" en el sentido de Franz Khun, el geomorfólogo que les prestó atención a principios del siglo XX. Existe allí un umbral manifiesto que responde al alcance de los vientos húmedos.
Al llegar las lluvias fuertes y concentradas del verano ponen en movimiento millones de toneladas de barro y escombros que fluyen pendiente abajo. Esto forma parte de los fenómenos de remoción en masa que da lugar a los flujos densos descriptos en la literatura científica como "mud-flows" o "debris-flows", los cuales son popularmente llamados en el norte argentino como "volcanes de barro". Ello por formar grandes coladas de lodo oscuro que recuerdan por analogía a las coladas basálticas. El abanico aluvial de Volcán está formado por decenas de flujos densos superpuestos durante milenios. En el pasado llegaron a cortar el río Grande y formaron endicamientos naturales que produjeron lagos aguas arriba. La estación ferroviaria de Volcán está construida sobre esos depósitos lacustres. Uno de los fenómenos más intensos en tiempos modernos ocurrió en 1945 cuando se formó un lago de 2 km de largo que obligó a usar botes para navegar en el viejo embalse y transportar a los damnificados tal como se conserva en fotografías de la época. Ello quedó registrado en diarios y revistas que ayudan a resguardar la memoria histórica y recuperar valiosa información. Para sortear el dique natural y abrir nuevamente el cauce hubo que recurrir a voladuras con dinamita.

LOS ESTUDIOS DE HARRINGTON
Uno de los muchos científicos que se interesó por el fenómeno fue el Dr. Horacio J. Harrington, considerado entre los más grandes geólogos argentinos. Harrington escribió un prolijísimo trabajo que fue publicado en el primer número de la recién fundada revista de la Asociación Geológica Argentina (1946). El trabajo se internacionalizó al ser citado como ejemplo mundial en un libro clásico de la geología del siglo XX: "Principios de estratigrafía" (Dunbar y Rodgers, 1957).
Los registros históricos del cono torrencial de Volcán son muy abundantes por la especial circunstancia de que los viajeros que partían desde Buenos Aires a Potosí cruzaban por la zona en los meses de verano. De allí que se tengan noticias al menos desde los relatos de Acarette Du Biscay en 1658. Antes de Harrington, otros dos geólogos eruditos, los doctores Franco Pastore y Pablo Groeber, realizaron un estudio del Volcán de Jujuy que publicaron en 1931. Téngase presente que solo los grandes eventos han sido registrados, y en este caso cuando han producido severos daños a la ruta, puentes, poblados vecinos u otras obras de infraestructura. Generalmente han movido masas de más de medio millón de metros cúbicos.
Se considera que los eventos de mayor magnitud se dieron en los años 1928, 1941, 1945, 1984 y 1985. Sin embargo, otros estudios mencionan la presencia del fenómeno en los años 1923, 1930, 1943, 1954, 1972, 1987, 1988, 1989, 1990 y 2008. Esto se acerca a repeticiones promedio cada 2, 5, 10 y 20 años y da por tierra con los comentarios acerca de una recurrencia cada 40 años como se comentó en los medios.
El evento de 1984-1985, considerado entre los de más grande envergadura, produjo la movilización de 2.500.000 metros cúbicos de barro y rocas cubriendo una zona de 500 m con una capa de 4 m de espesor. Otros estudiosos que a lo largo del siglo XX y principios del presente hicieron sus aportes en el tema son Monteverde, Kittl, González Díaz, Fauque, Igarzábal, Rivelli, Agüero, Castro, Cencetti, Marcato, Moreiras, Coronato y los geólogos jujeños Weigert, Chayle, Solís, Chalabe, entre otros. Recientes estudios del grupo científico de la Universidad de Potsdam (Alemania), entre ellos Taylor Schildgen, Sara Savi, Bodo Bookhagen, Stefanie Tofelde, Heiko Pingel, Dirk Scherler, Peter Kubik, Steven Binnie, Hella Wittmann, Jürgen Mey, bajo la dirección del Dr. Manfred Strecker, investigaron la tectónica y el clima de la Quebrada de Humahuaca, especialmente de la región de Volcán, logrando interesantes resultados que se publicaron en revistas internacionales.
Para ello utilizaron modernos métodos de datación de edades a través de isótopos cosmogénicos, berilo-10, luminiscencia ópticamente estimulada, carbono 14 y otros métodos analíticos.

LAS LECCIONES DE VOLCÁN
Una vez más el verano de 2017 deja lecciones sobre el rol de la naturaleza en esa particular geografía, tanto en las víctimas fatales como en las innumerables pérdidas materiales. Y también deja el sabor amargo de comprobar que los intrépidos pilotos del Dakar solo se lucen en caminos consolidados. El alud era la imprevista oportunidad para poner a prueba la potencia de sus vehículos y "abrir huella", pero optaron por cambiar de ruta dejando a sus fieles seguidores con la nostalgia de etapas inconclusas o canceladas.
En el otro aluvión, el de las noticias y reportes periodísticos, se escuchó hablar de los "desmanes" de los ríos, castigos sobrenaturales, reacción a las malas prácticas humanas, efecto de los que tiran "malas ondas", entre otros argumentos para tratar de explicar desde lo mágico e irracional, algo que ya tiene una clara explicación científica y natural. Incluso hubo un ministro de la Nación para el cual los incendios e inundaciones son de naturaleza profética y filosófica. Precisamente ni lo uno ni lo otro, aunque siempre es más cómodo endilgar la responsabilidad a cuestiones ultra terrenales.
La Quebrada de Humahuaca es un valle tectónico joven, formado por el levantamiento de dos bloques corticales que contienen en su interior al río Grande de Jujuy, el cual con rumbo norte a sur baja desde la Puna hacia el Bermejo. La geología y el clima marcan la interacción de los fenómenos endógenos y exógenos que dan forma y contenido al paisaje. La concurrencia de factores geológicos y climáticos hace que los movimientos de remoción en masa sean inevitables. Los materiales se comportan primero como un lodo con gravas flotantes, transportando incluso bloques del tamaño de un auto o más grandes, pero una vez que se endurecen forman un material soldado que recibe el nombre de cenoglomerado. La presencia de estos cenoglomerados a lo largo y ancho de la Quebrada nos habla de grandes eventos de volcanes de barro en el pasado. Los que por otro lado van a seguir ocurriendo en el futuro ya que la naturaleza es insensible a las cuestiones humanas.

miércoles, 11 de enero de 2017

El ajedrez salteño gana su mejor partida



Javier Cornejo
Nuestro amigo Javier Cornejo nos hace llegar este artículo de Francisco Sotello sobre trabajo que realiza la Cooperadora Asisitencial por iniciativa suya. 
Creo que es una de esas iniciativas que valen la pena.

Jaque Mate a la Violencia es una iniciativa que prendió fuerte en los barrios, donde el milenario juego ciencia aparece ahora como uno de los recursos para trabajar en serio por la inclusión.


Axel tiene 12 años y vive en un barrio de Salta, uno de tantos barrios en los que el desempleo, la pobreza y la crisis educativa no son cuestiones de laboratorio sino que se viven en la piel. En su barrio hay patotas, por supuesto. La palabra define a una especie de asociación ilícita dedicada al dominio territorial, las peleas, el paco y, eventualmente, el robo. Visto de otra manera, más minuciosa, podrían definirse como frágiles grupos acorralados por la exclusión. Los hermanos de Axel son parte de alguna patota, pero él se dedica a otra cosa: juega al ajedrez en el Centro de Integración Comunitaria. Esa elección, que lo aleja de las veredas de la violencia ha convertido al adolescente en un personaje respetado entre sus pares. El instructor y árbitro provincial Cristian Gutiérrez, que dirige en Santa Cecilia a uno de los grupos de Jaque Mate a la Violencia asegura que ese prestigio alienta a los padres para que acompañen esta iniciativa que coloca al milenario juego - ciencia de los príncipes dentro de una estrategia para construir inclusión y paz social.
El ajedrez, cuyo verdadero origen se oculta en la noche de los tiempos, es un juego que combina la estrategia militar con el cálculo matemático y, como en ambos casos, pone en juego el autocontrol y la racionalidad por sobre cualquier forma de violencia. Es por esas condiciones que el presidente de la Federación Salteña de Ajedrez, Pablo Aramayo, y la Cooperadora Asistencial, representada por el abogado Javier Cornejo, decidieron llevar a cabo una apuesta: combatir todas las formas de violencia que se ensañan con los jóvenes haciendo llegar a la periferia salteña el ajedrez, como instrumento de contención.
La Federación Salteña de Ajedrez acredita una rica historia y algunos nombres ilustres; históricos, como la familia Belmonte, y rutilantes, como el precoz maestro Julián Vilca que en un 2016 lleno de éxitos tuvo un excelente desempeño en el torneo internacional de Khanty Mansiysk, en Siberia. Con la conducción de Pablo Aramayo, la FSA salió a los barrios. En los CIC de Asunción, Limache, Unión, Santa Cecilia, Solidaridad y Constitución ya funcionan las escuelas de ajedrez a cargo de los instructores Mario Alejandro Ramírez, Alejandro Gaite, Esteban Vargas, Facundo Carral, Omar Rojas, Cristian Gutiérrez y Francisco Torres, entre otros.
"Poco a poco, sin aflojar", así definen los ajedrecistas salteños el viraje hacia el compromiso social que va tomando su pasión.
Los resultados son alentadores. Jaque mate a la violencia gana espacio en bibliotecas populares parroquias, dentro del servicio penitenciario, en instituciones como la Escuela de Artes y Oficios y el histórico Club Comercio y tuvo su espaldarazo en el apoyo que le brinda dentro de la Cooperadora Asistencial el representante de la Cámara de Comercio, Javier Cornejo. "Creo que es un año exitoso, y sobre todo, auspicioso", evalúa Aramayo.
Los instructores coinciden. "Hay resultados perceptibles que se traducen en una buena actitud, mucho compromiso y entusiasmo de los chicos", explica Vargas. "La meta de sacar de sus mentes la predisposición a la violencia es alcanzable, con el acompañamiento de los padres; y este se va dando porque ellos valoran al ajedrez".
Los chicos participan en torneos, donde se estimulan y a los que se suman los padres.
Jaque mate a la violencia se maneja con varios principios claros. Están convencidos de que el ajedrez es más que un juego; es una actividad que educa a los chicos en la aplicación de ciertos hábitos en la vida cotidiana, tales como analizar el error, proyectar, administrar correctamente el tiempo, ser creativos, con disposición al sacrificio y vocación de superación personal.
El escenario que enfrentan es crudo y lo conocen bien: "nos concentramos en crear un lugar de recreación para sacar a la juventud del alcoholismo, la drogadicción, la falta de contención, ayudándoles a desarrollar un pensamiento más abierto, a disminuir la violencia de las calles y a sacar a los chicos del laberinto de los pensamientos suicidas".
La realidad social es tan dramática como las que usan los ajedrecistas para describirla. Cuesta creer que en cada barrio se contabilizan tres o cuatro suicidios por mes, todos ellos nacidos del paco y, en especial, de la pérdida de expectativas.


Los objetivos tienen además fundamentos pedagógicos. "El ajedrez es la simple manera de expresar la creatividad y la inteligencia de cada persona, pero va más allá. El ajedrez no se juega de a dos, sino de a cuatro: cada uno y su mente, contra el rival y su mente. El dominio de uno mismo y la mente será el desafío y mejor logro. Y si un niño aprende su mente se abrirá a un mundo lleno de obstáculos pero frente a los cuales la estrategia y la confianza en sí mismo permitirán superarlos. Al ajedrez se lo debe enseñar para enseñar a vivir", sostiene Aramayo.
Los trebejistas sociales caminan las calles y respiran el aire de los barrios. Sus opiniones sobre la realidad no son temas de sobremesa sino compromiso de vida.
Su sueño es poblar todas las plazas con tableros, como lo hicieron varios domingos de 2016 en la 9 de julio.
Aprender a pensar, prever y decidir
Omar Rojas es ajedrecista de corazón e instructor en Constitución. Habla con entusiasmo al realizar un balance del año 2016. "Todo positivo. Trabajamos con la Policía Infantil, Constitución sacó un premio, los padres nos apoyan cada vez más y cada vez hay más niñas y jóvenes que se suman al ajedrez".
Rojas está convencido de que el proyecto va por muy buen camino aunque, advierte, "nosotros no hacemos apostolado de ajedrez; nuestro compromiso más profundo consiste en que nuestro deporte sirva como instrumento de recuperación de los jóvenes".

Jóvenes ajedrecistas en el CIC de Barrio Unión con el instructor Francisco Torres. Foto Pablo Yapura

Ese compromiso tiene un fundamento teórico. El ajedrez tienen valor educativo por su carácter de entretenimiento, porque desarrolla el pensamiento táctico, las capacidades lógico motrices de resolución de problemas y ejercita en la toma de decisiones. Además, demuestra ser un formidable instrumento de socialización que atraviesa todas las barreras sociales y culturales.
"El juego ejercita la atención porque el jugador debe concentrarse en lo que ve y en lo que puede pasar; ejercita la memoria, porque cada partida es una experiencia que se acumula", opina Alejandro Gaite, de Asunción.
Es una práctica inigualable de razonamiento, desarrolla la creatividad, obliga a fortalecer el carácter, porque "todo jugador se compromete con el juego y pone todo de si mismo", acota Facundo Carral, instructor de Limache.
Cristian Gutiérrez, de Santa Cecilia, destaca que "como juego individual, el ajedrez fortalece el protagonismo y la responsabilidad personal del jugador".
La fortaleza del ajedrez, la que lo convierte en un medio de fuerte influencia social, radica en que no se trata de un mero entretenimiento individualista, sino que vincula y compromete al jugador con la realidad al obligarlo a analizar, prever y resolver, y sentir que es capaz de tomar decisiones.
"La exclusión genera en los chicos el sentimiento de que nada se puede cambiar y que todo está predeterminado; el ajedrez les permite experimentar personalmente que la vida es una construcción de la que uno es protagonista", concluye Javier Cornejo.

En plena Pandemia, ¡A reformar la Constitución se ha dicho!

Lic. Félix González Bonorino Sociólogo Nos llega la noticia de que el Gobierno Provincial ha pesentado su propuesta de modificac...