martes, 10 de abril de 2012

La Quebrada del Toro


Dr. Ricardo Alonso, 8/abr/2012, para El Tribuno

Entre las maravillas paisajísticas de Salta, no es menor la bellísima Quebrada del Toro, por la cual circula el famoso Tren de las Nubes del ramal C-14 del Ferrocarril General Belgrano.

Se trata de un profundo rasgo erosivo de los Andes del Norte Argentino que puede tipificarse como un cañón.

Forma parte del sistema de cañones que drena la cara oriental de la Puna y que se descuelgan desde alturas que superan los 5 km sobre el nivel del mar hasta alcanzar los valles inferiores como el de Lerma, en Salta, o el de Jujuy.

Estos magníficos cañones, que corren ajustados entre altas montañas y representan, metafóricamente hablando, hachazos tectónicos en la “carne” andina, presentan en su interior ríos torrenciales de gran poder erosivo.

Esos ríos dan generalmente el nombre a la quebrada que los contiene como el de Escoipe, el Calchaquí, el Grande de Humahuaca, el de las Conchas y el que aquí nos interesa: el Toro. Jaime Dávalos inmortalizó la frase “Toro viene el río”, para hacer referencia a ese río que en verano brama como un toro enfurecido.

No se sabe con certeza el origen del topónimo, y los distintos autores salteños que aportaron a la etimología (A. F. Cornejo, J. V. Solá, F. R. Figueroa y otros) piensan que es una palabra indígena que hace referencia al barro.

Efectivamente los días de verano, entre tormenta y tormenta, se aprecia el color marrón oscuro de sus aguas torrenciales pastosas y se puede respirar en sus orillas el olor del barro con ese característico perfume de las arcillas húmedas.

El Cañón del Toro propiamente dicho corresponde al tramo inferior, esto es, entre las localidades de Ingeniero Maury (2.358 m) y Campo Quijano (1.521 m), donde el río corre estrechamente encajonado entre rocas precámbricas de la Formación Puncoviscana, a lo largo de unos 26 kilómetros.

Cerca de su desembocadura, recibe las aguas de un gran afluente como es el río Las Capillas y el río de las Arcas. Las Capillas nace en el cerro Acay (5.716 m) corre encajonado entre la Sierra del Chorro, al este, y el Cordón de Lampasillos, al oeste. Estos cordones alcanzan alturas de entre 4.500 y 5.700 m (cerro San Miguel).

A partir de Ingeniero Maury, una potente falla geológica pone en contacto las rocas duras y lajosas grises de la Formación Puncoviscana sobre rocas blandas rojizas del periodo Terciario. La erosión actúa más fuerte sobre esas rocas deleznables, logrando una mayor erosión y, por lo tanto, la quebrada se hace más ancha. Esta situación se mantiene hasta llegar a Puerta de Tastil, donde recibe un gran brazo que viene desde el norte formado por El Toro, Rosario, San Bernardo de las Zorras.

El otro brazo baja desde los Altos de Muñano, en el borde de la Puna, cortando a la Formación Puncoviscana hasta Las Cuevas, desde donde empieza a encajonarse nuevamente a través del Batolito Granítico de Tastil y así sigue hasta El Alfarcito.

Gran parte del Cañón del Toro se desarrolla en las rocas rotas por el lineamiento de Calama-Olacapato-

Toro, una estructura tectónica regional de gran importancia.

El Cañón del Toro tiene una orientación general noroeste-sudeste y está flanqueado por altas sierras, que en conjunto se elevan por encima de los 4.000 msnm, alcanzando un punto culminante en el Nevado de Chañi (5.896 m).

La longitud

El Cañón del Toro tiene unos 90 km de longitud, entre los Altos de Muñano, al oeste, y la localidad de Campo Quijano, al este. Las diferencias de altura entre el punto oeste a 4.180 msnm, en Abra Blanca, con Campo Quijano a 1.521 m, es de 2.659 metros.

Esto nos da una pendiente general de casi el 3%. Las diferencias de nivel entre el cauce y las altas montañas alcanzan entre 1.000 y 1.500 m, en distancias horizontales menores a 10 km.

Resumiendo, el Cañón del Toro es una estructura tectónica y morfológica del ambiente de la Cordillera Oriental, que se extiende en sentido noroeste-sudeste a lo largo de 90 km, limitado por altas sierras con alturas del orden de los 4.000 metros sobre el nivel del mar.

Comprende una cuenca exorreica, con drenaje hacia el sur, que tiene como colector principal al río Toro y numerosos afluentes que drenan desde las sierras orientales y occidentales. Entre la base del río y las altas sierras, se presentan desniveles de hasta 1,5 km.

La geología general, al igual que la del Cañón de Humahuaca, está conformada por rocas de los períodos Precámbrico (Formación Puncoviscana), Granito de Tastil, Cámbrico (Grupo Mesón), Ordovícico (Grupo Santa Victoria), Cretácico-Paleógeno (Grupo Salta) y Cenozoico (Mio-Plioceno y Pleistoceno).

Excelentes afloramientos rocosos están expuestos en las cientos de quebradas que drenan las altas montañas.

Uno de los aspectos sobresalientes es el tectonismo extremo a que fueron sometidas las rocas, al punto tal que fallas inversas de gran longitud y profundidad sobreponen a unas formaciones sobre las otras en un intrincado juego de imbricaciones y repeticiones.

Es importante señalar que a lo largo del Cañón del Toro corren la ruta nacional N´ 51 y el ferrocarril C-14 Huaytiquina, separándose ambos en Puerta de Tastil, para volver a unirse en Muñano. Partiendo de Campo Quijano hacia la Puna, el paisaje comienza con una vegetación abundante en la boca de la quebrada, que rápidamente se pierde, quedando los cerros apenas tapizados por pastos ralos y por abundantes cicatrices de erosión.

A pocos kilómetros se encuentra el Viaducto del Toro, una impresionante obra de ingeniería ferroviaria que cruza el cañón de banda a banda. La ruta corre en parte por el río y en parte por la cornisa. Las primeras localidades son Río Blanco, El Mollar, El Alisar y Chorrillos, hasta donde el camino es de tipo consolidado. En este tramo se encuentran soberbios ejemplares de cardones de varios metros de altura.

Mayor aridez

Luego se inicia el asfalto que llega hasta Muñano. A partir de Chorrillos (2.111 m) se llega a Ingeniero Maury y enseguida a Manuel Solá (2.555 m), donde el paisaje cambia bastante y se nota una mayor aridez. Unos kilómetros aguas arriba está Puerta de Tastil, donde el río principal se abre en dos grandes brazos: el oriental, por San Bernardo de las Zorras y las Lagunas del Toro; y el occidental por El Alfarcito, Santa Rosa de Tastil y Las Cuevas, alcanzando ambos el borde de la Puna, que actúa como divorcio de las aguas.

La Quebrada del Toro, y su portentoso cañón fluvial, merecen ser considerados entre las maravillas geológicas de Salta.

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