miércoles, 2 de mayo de 2018

TENER MEMORIA DEL TRABAJO DIGNIFICA



Felipe Hipólito Medina
Lic. en Ciencias Religiosas








Primero de Mayo es una conquista social para los trabajadores del mundo, sellado con la sangre de los
mártires de la humanidad que atraviesa cualquier barrera religiosa. Es la conmemoración de aquel 1 de mayo de 1886, cuando fueron ejecutados un grupo de obreros y sindicalistas, llamados hoy, los Martires de Chigaco, quienes organizaron una larga huelga para reclamar la reducción de la jornada laboral a ocho horas contra las doce o dieciseis horas a las que estaban acostumbrados. Esa fecha marcó un antes y un después para el mundo del trabajo sentando un precedente para casi todo el mundo. Otra conquista que se logra con la lucha, el sufrimiento, la resistencia y el martirio. Otra conquista que tal vez, podría haberse logrado con diálogo y encuentro, sin violencia. 

El mundo del trabajo enfrenta hoy nuevos retos. La mentalidad reinante pone el flujo de las personas al servicio del flujo de capitales, provocando en muchos casos la explotación de los empleados como si fueran objetos para usar y tirar, y descartar (cf. Laudato si’, 123), nos lo recuerda el Papa Francisco, en su encíclica Laudato sí. El flujo del capital no puede determinar el flujo y la vida de las personas. Más allá de los problemas ocasionados por la tecnificación del trabajo y la sustitución de las personas por las máquinas, el trabajo en negro y otras injusticias, se ha agregado la problemática de
la precariedad del trabajo, sobre todo en el mundo de los jóvenes. Precariedad que se manifiesta en contratos leoninos, en salarios pobres semi-blanqueados y en el reciclado permanente de las personas en los puestos de trabajo. Acompaña esta precariedad un proceso educativo deteriorado, donde los estudiantes no se capacitan para afrontar el mundo del trabajo o para generar nuevas formas de subsistencia, sino para ser eternos estudiantes con programas distantes de la realidad y de la historia objetiva, con escasa o nula proyección de futuro. Algunos dirán, “lo que gano apenas cubre los gastos fijos de vivienda y alimento sin capacidad de ahorro”, provocando que una gran parte de la sociedad viva endeudada en las bicicletas crediticias, de donde casi nunca se sale bien parado. La vida de las personas no puede ser determinada por unos pocos que trabajando casi nada, se lleven todas las ganancias. Ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres. 

Pedir justicia laboral no implica generar una nueva grieta entre trabajadores y empresarios, no deben ser antagónicos, al contrario, ambos son responsables de buscar generar espacios de trabajo digno y verdaderamente útil para la sociedad, y especialmente para los jóvenes. Nos recuerda el Santo Padre que uno de los flagelos más grandes a los que se ven expuestos los jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo sostenible y redituable que les permita proyectarse; y esto genera en tantos casos –tantos casos– situaciones de pobreza y marginación. Y esta pobreza y marginación es el mejor caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia. Es un lujo que hoy no nos podemos dar; no se puede dejar sólo y abandonado el presente y el futuro de la humanidad, y, para eso, dialogo y encuentro es la única manera que tendremos de poder ir construyendo el mañana, ir tejiendo relaciones sostenibles capaces de generar el andamiaje necesario que, poco a poco, irá reconstruyendo los vínculos sociales tan dañados por la falta de comunicación, tan dañados por la falta de respeto a lo mínimo necesario para una convivencia saludable”.

Se ha impuesto el nuevo y viejo paradigma de la utilidad económica como principio de las relaciones personales. Nos lo recordará el Papa, también, “la mentalidad reinante, en todas partes, propugna la mayor cantidad de ganancias posibles, a cualquier tipo de costo y de manera inmediata. No sólo provoca la pérdida de la dimensión ética de las empresas sino que olvida que la mejor inversión que se puede realizar es invertir en la gente, en las personas, en las familias. La mejor inversión es crear oportunidades”.

Dentro de la precariedad laboral podemos mencionar los casos vinculados al populismo latinoamericano reciente, donde una gran parte de la población es rehen de las políticas de dádivas sin contraprestación laboral o de servicios. Lo que se lanzó como un paliativo frente a emergencias alimentarias o de salud y vestido, se convirtió en costumbre y miles de ciudadanos esperan el día mensual donde el estado deposita su óvolo sin más trabajo que hacer la cola frente a un cajero automático. Lo que sería interesante hacer un estudio psicosocial para ver la repercusiòn que tiene en la gente esta nueva especie de dependencia de estado y en no pocos casos, una nueva esclavitud política. El trabajo no es sólo para recibir una paga, hace a la dignidad misma de la persona, y ese método populista va erosionando la dignidad de la persona y atrofiando la creatividad para imaginar y generar nuevas formas de superación personal y de servicio a la sociedad. Un ciudadano con la autoestima baja, sin ocupación y con dependencia política del estado es tambièn la victima propicia para la delincuencia y el mundo de la droga. El trabajo dignifica, es saludable y es el mejor método para cerrar las grietas de uan sociedad agónica y cansada.

La memoria de trabajo digno conquistada el 1 de mayo, aún hoy es un anhelo o una expresión de deseo. En la era de las grandes comunicaciones se abren nuevas grietas por falta de diálogo cordial y de consenso. Es necesario crear nuevos paradigmas donde el hombre, la persona humana y su armonía existencial, sean el eje de la producción y las ganancias y no a la inversa. 

Feliz memoria de los derechos de los trabajadores.

martes, 24 de abril de 2018

Una Ingeniería para transformar un Ingenio






Félix González Bonorino









En la década de los 80 irrumpe en Francia un personaje de lo más curioso y controversial. Empresario joven, actor, cantante, se hace famoso reestructurando empresas, la más famosa de ellas, al menos por estas costas fue la alemana Adidas. Se reunía con los propietarios o accionistas, generalmente empresas familiares, y les ofrecía conservar su nombre, su estilo, su creación. En realidad compraba una marca, aunque estuviera a punto de cerrar.
Cualquier empresa que se desarrolló en años de petrodólares y otras inestabilidades corría el riesgo de tener fuertes problemas financieros y él los resolvía. Los ’70 habían sido un vendaval para las economías europeas. La Guerra Fría, que obligaba a mantener un nivel de inversión en Defensa muy alto, la OPEP que surge como un actor nuevo que vino a desestabilizar el modelo de expoliación petrolífera que Occidente tenía sobre los países árabes, la competencia de empresas europeas entre sí junto a la aparición en el horizonte de Japón con su Kaizen, sus robots y otras novedades que produjeron, entre todos una crisis económica tremenda. Hacia fines de los ’70 y principios de los ’80 muchas empresas habían quedado tecleando y Bernard Tapie se lanza a la adquisición de las mismas.
Tapie era un pícaro de aquellos, mejor dicho un estafador. Al dictador de la República Centroafricana, Bokassa, lo estafa comprándole un castillo muy barato, filtrándole la información mentirosa de que el Estado Francés se lo iba a confiscar. Tuvo que devolverlo junto con el dinero y costas.
Tuvo su programa de televisión “AMBICIÓN” por breve tiempo al estilo de Donal Trump, empujando a los jóvenes a transformarse en empresarios, en una parodia de negociaciones cruzadas que eliminaba concursantes. Una especie de reality antes de los realities. Luego fue gerente del Club de Fútbol Olimpique Marseille, Legislador Nacional, Europeo y finalmente lo metieron preso.


En los ’80 lo que resultaba asombroso para los legos era el modelo de negocios que Tapie instrumentaba. Buscaba empresas en quiebra, ya lo dije y las compraba por 1 (un) Franco Francés, las reformaba y las vendía por millones. Recuerdo: Look otra empresa deportiva que revende a 125 millones de francos. Era todo así. Tuvo que ver con la creación del Club Med, empresas de construcción, de cosmético, etc. Yo vi como al lado de mi casa, una de sus empresas remodelaba un colegio completamente, conservando solo las paredes exteriores y los pisos, ¡en tres meses de verano! El primer día de clases por la puerta principal entraban los alumnos y por el fondo pintaban la reja.


Todo un personaje que avanzó a fuerza de imagen, hiperactividad y corrupción que lo terminó metiendo en la cárcel.

Wall Street se proyectó en 1987. Michael Douglas interpreta a Gordon Gekko, uninescrupuloso empresario americano que desarrollaba con éxito, las tácticas de Bernard Tapie. Las mismas que Tapie seguramente copiaba de otros tiburones globales. Si no vio esta película se la recomiendo, duele el estómago, pero es instructiva. No le cuento el final de la peli, vale la pena. (Hay secuela)
La base de este tipo de operaciones se encuentra en información clasificada que es utilizada ilegalmente por los operadores económicos. Conocer cuál es la verdadera situación económica por la que está pasando una familia o sociedad propietaria permite ser más o menos agresivos en la compra. No tenemos que ir a las grandes empresas, esto se da a todo nivel. Pero el tráfico de información privada, puede, en algunas sociedades más organizadas, constituir un delito.
Este recuerdo vino a mi mente cuando leí tristemente que el Grupo Gloria, propietarios peruanos del Ingenio San Isidro de Campo Santo decidió cerrar la empresa. Lo hizo con un “banner” en la puerta el 19 de enero de 2018 y lo ratificó ante el Ministerio de Trabajo el 1 de febrero. Los 730 empleados directos y los 1900 indirectos, junto a productores pequeños del Departamento Güemes quedan “en la lona”, devastados.
El Ingenio San Isidro es la industria más antigua del país. Allá por 1760 un Cornejo plantó las primeras cañas traídas de Perú. Así, se cierra el círculo. Aquellos que nos dieron las primeras cañas cierran el trapiche.
El Grupo Gloria sostiene que hace 4 años que tienen pérdidas en esta unidad productiva. Una de las razones esgrimidas es que los salarios de los trabajadores son demasiado altos. Se escucha como los medios locales de Salta, comparan los valores con Tabacal, que está despidiendo a 181 trabajadores y se habla de sueldos menores en Tucumán. Supongo que hay varias razones confluyentes. Sería muy interesante estudiar qué pasó realmente para tratar de evitar el colapso generalizado. Sería muy interesante saber si los costos financieros, que son parecidos desde hace 4 años, justamente, tienen algo que ver. Sería interesante conocer cómo hacemos para tener la mejor industria azucarera del país, aquella que brinda ganancias suficientes a los propietarios y salarios dignos y justos a los trabajadores.

Bernard Tapie compraba una empresa quebrada por 1 Franco Francés y, en el marco de una reestructuración,  proponía la reducción de todos los beneficios alcanzados por los trabajadores durante los años de post guerra. Antigüedad, calificación laboral, presentismo y otras conquistas eran reestructuradas de manera de brindarle a la empresa una reducción de “costos operativos” y por ende un valor de mercado apetecible, para después entregarla a sus verdaderos dueños.
Los trabajadores, a fin de conservar los empleos en una sociedad con crecimiento estancado, caída del saldo exportable, endeudamiento creciente y desempleo también creciente (¿les suena?), aceptaban un trabajo, cualquiera, al desempleo. ¿Y quién no?
Ya lo dijo Prat Gay en su momento, “arriesgar salarios a cambio de empleos”. ¡Han sido tan explícitos!
¿Quién o quiénes serán los Bernard Tapie o los Gordon Gekko salteños, argentinos o de otro lado que harán el trabajo sucio de limitar las ganancias del obrero para maximizar las de los CEO’s?
¿Quién comprará el Ingenio San Isidro?

El nuevo rostro de la revolución


Felipe Hipólito Medina


Cuando analizamos los cambios de valores en la sociedad, uno puede estrellarse en la letra de Cambalache compuesto por Enrique Santos Discépolo en el año 1934, "hoy resulta que es lo mismo, ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso, estafador...Todo es igual!, ­Nada es mejor! Lo mismo un burro que un gran profesor"
La sombra de Gramsci
 Sucede que existe en la cultura actual una fuerte influencia del pensamiento gramsciano. Pensamiento que tiene su origen con el teórico comunista italiano Antonio Gramsci (1891-
1937), quien trazó líneas para el necesario aggiornamento del comunismo. Desarrolló el concepto de que la toma del poder debe ser precedida por un cambio de la mentalidad de las personas. Con esta nueva visión, los intelectuales se convirtieron en combatientes; la enseñanza se convirtió en el arma más importante, y la escuela en el campo de batalla.

Para Gramsci, las masas deben deshacerse de los "prejuicios y tabúes", que son parte de la visión del mundo de la clase dominante. Así, nos damos cuenta de que la educación se va tornando cada vez más gramsciana. Es el nuevo rostro de la revolución, donde los militantes no deben pensar, solo sentir y ejecutar. Se trabajan las problemáticas sociales desde el nivel puramente emocional, de tal modo que las víctimas aparecen como victimarias y, a la inversa, los transgresores de la ley son sólo víctimas del sistema.
En este cuadro dantesco de la subversión de los valores donde la ley es una entelequia y sólo está pintada impera el consumismo absoluto que incluye también a las personas no solo como sujeto de consumo, sino también como un mero objeto.
Otras perspectivas
Podemos contemplar al mundo como un planeta errante. Pero no debemos resignarnos a una visión negativa, a un sentido trágico de la vida y del momento histórico. Es un momento desafiante para quienes pretendemos construir y escribir una nueva historia. Es un tiempo de esperanza.
Hay indicadores de que algo está cambiando y ello nunca justificará una contrarrevolución, mucho menos en el sentido de estigmatizar todos los cambios sociales y culturales. Es necesario discernir, aprender a escuchar, a observar, a contemplar.

En el cambio del siglo XIX al XX, las instituciones escolares, sociales, religiosas y deportivas acompañaron el paso de un siglo al otro y los procesos revolucionarios de ese tiempo. Surgieron sociedades de fomento, escuelas públicas y privadas, congregaciones educacionistas en la iglesia católica y en otras confesiones. Todo el mundo miraba al progreso con esperanza.

En cambio, en este paso al siglo XXI, estuvo y está signado por la revolución comunicacional que con las nuevas tecnologías alcanzó niveles impensados. Con ello, la globalización borró fronteras y jurisdicciones territoriales a no pocas instituciones, que veían desvanecer su poder de control sobre la formación de las conciencias.


Paradojas del siglo XXI
Un planeta errante lleno de paradojas, por un lado rico en nuevas tecnologías y potencialidades, pero al mismo tiempo en él, mueren antes de cumplir los 5 años más de 8 millones de niños por año, uno cada 3 segundos simplemente por ser pobres, según afirma un informe de la ONU. Donde, a pesar de los avances médicos que permiten una maternidad segura perecen por año 350 mil madres, el 99% en países en desarrollo, 1400 millones de personas no tienen electricidad y 2400 millones no tienen instalaciones sanitarias, 1000 millones padecen hambre.
A pesar de alta escolaridad en la Unión Europea el 22% de los jóvenes no tienen trabajo y el 50 % no termina el secundario y la mayoría de los jóvenes trabajan precariamente con sueldos pobres. Una nueva generación NI-NI, o mejor dicho NO-NO. A este fenómeno podemos sumarle el agravante avance de la droga - dependencia y el imperio del narcotráfico.
Nuestro continente sudamericano alcanza cifras alarmantes. Para los gramscianos esta situación es un sabroso caldo de cultivo de la revolución contra los valores de la sociedad occidental. No se acaba el tiempo ni el mundo tampoco. Pero hay un movimiento de cambio cuestionante.
Podríamos seguir dando indicadores de la crudísima realidad. Estamos en una bisagra de la historia, donde nuestra generación, la de los libros impresos, la Generación Gutenberg, debemos entregar la posta a la nueva Generación Net o Ciber.
A las puertas del futuro
Las instituciones, iglesias, escuela o clubes, las entidades intermedias, se encuentran incapacitadas para acompañar el cambio, muchas de ellas en profundas crisis de identidad o pérdida de autoridad. Muchas fueron heridas, y si quieren acompañar este proceso deberán hacer primero someterse a la autocrítica, a un reciclado a fondo, e intentar volver a sus propias fuentes para encontrar los objetivos perdidos. Los intelectuales, los que gobiernan, los que administran justicia, los que construyen las leyes, los que educan, deben pensar nuevos métodos de abordajes a las graves problemáticas sociales que plantean jóvenes desafiantes sedientos de la verdad y el bien. Jóvenes que pertenecen a una nueva generación que razona con una lógica no deductiva, con un pensamiento más práctico, con metas inmediatas. No están perdidos, es un mundo nuevo.
Algunos un poco trasnochados piensan que todo tiempo pasado fue mejor, y pretenden el retorno a la educación prusiana, al puntero y la obligatoriedad de la lectura, y a decir verdad, el tiempo pasado fue sólo un tiempo que no tiene retorno.
Ante el fracaso de las ideologías imperantes en el siglo pasado y su intento de reciclado, no pocos piensan en dar batalla con una contrarrevolución. No es necesaria, sólo se trata de acompañar este proceso de cambio con valores humanos, con sentido de trascendencia comprometida, pensando siempre que lo más importante es la gente, la persona humana y su dignidad.

lunes, 23 de abril de 2018

Lola Mora y su filosofía del esquisto





El martes 10 de abril de 2018, en la Fundación Salta, se llevó a cabo una jornada sobre "La mujer en las ciencias", para conmemorar el Día del Investigador Científico y en adhesión a la celebración de los 55 años de la Universidad Católica de Salta (Ucasal).
El núcleo de dicha jornada fue un homenaje a la memoria de la Dra. Marta de la Cuesta. La organización del evento estuvo a cargo de la Dra. Constanza Ceruti, del Instituto de Investigaciones de Alta Montaña, y de la Secretaría de Extensión Universitaria de la Ucasal. Sobre distintos tópicos académicos disertaron Cristina Bianchetti, Susana Caro, Irene Romero, Josefina González Diez, Gloria Lisé, María del Valle Correa, Constanza Ceruti y el suscripto. En mi caso propuse abordar la vida de Lola Mora, no ya en la faceta de artista universal en la que todos la conocemos, sino en un aspecto menos conocido que fue su rol de investigadora científica en los ámbitos de la minería y del petróleo.
Lola Mora
 Dolores Candelaria Mora Vega de Hernández (1866-1936), más conocida como Lola Mora, brilló en la plástica universal al convertir rudos bloques de mármol en bellísimas estatuas. La "Fuente de las Nereidas", en Buenos Aires, es una muestra sublime de su arte imperecedero. Al igual que una decena de alegorías que se distribuyen en algunas ciudades argentinas, especialmente en Rosario, Tucumán y Jujuy. Salta, la tierra que la vio nacer en la finca El Dátil, en el sureño departamento La Candelaria, conserva una hermosa estatua en homenaje a Facundo de Zuviría.

Del arte al yacimiento
Su vida tuvo un quiebre paradigmático que la llevó a cambiar radicalmente su exitosa carrera para dedicarse a un asunto completamente distinto y ajeno a su formación profesional. Dejó el arte y se dedicó a la minería y al petróleo. Intentó todas las etapas de la actividad minera desde la prospección, exploración y explotación, hasta el beneficio de las sustancias minerales. Se internó en las montañas de la Puna en busca de oro, plata, cobre y azufre. Lola exploró yacimientos que antes habían trabajado los indígenas, más tarde los incas y los conquistadores españoles, los hombres de la colonia, y así sucesivamente por distintos mineros durante siglos. Desafió los cánones de la época ya que para entonces la minería era cosa de hombres. Escribía y hacía ella de puño y letra los pedidos de cateo, dibujaba los croquis, pagaba los sellados de ley, sacaba las muestras legales, realizaba los denuncios en la vieja dirección de minas, se avenía al régimen minero de ubicar las minas en el terreno, mensurarlas, amojonarlas, establecer la labor legal en los criaderos descubiertos, entre otras faenas del arte minero. Ella, junto a unos pocos ayudantes y a su fiel perro ovejero Bimbo, llegaba hasta donde alcanzaba la punta de riel del C-14 y luego se adentraba a los cerros en busca de los minerales deseados. Pero no solamente estaba interesada en los metales preciosos, sino también en el petróleo, gas y todos sus deriva dos.
La piedra filosofal
Esquisto bituminoso en su estado lodoso
Tampoco quería competir contra las grandes petroleras nacionales y extranjeras, que ya estaban actuando en nuestro país, y para lo cual no le alcanzaban sus exiguos capitales. A ella no le interesaba el petróleo de pozo, o sea el llamado convencional, sino los que hoy en día se llaman precisamente "hidrocarburos no convencionales". Como bien decimos, se les llama hoy en día, pero ella planteó esta cuestión en la década de 1920 y se convirtió en una auténtica pionera nacional en el tema. Lola estaba convencida de que esas rocas negras que había visto en su niñez aflorar en los cerros del sur provincial y que alguien posiblemente la sorprendió mostrándole cómo ardían al acercárseles una llama o fuente de calor, podrían llegar a ser la piedra filosofal para el aprovisionamiento de energía que iba creciendo geométricamente en la primera mitad del siglo XX.
Lola era una mujer brillante, genial; fuera y más allá de su tiempo. Se puso a trabajar con ahínco en el estudio de los esquistos bituminosos, especialmente los que afloran en el arroyo Los Negros, en la Sierra de la Candelaria (Rosario de la Frontera, Salta). Todavía quedan allí cubiertos por el monte tupido las ruinas de la casa que habitó Lola Mora, los restos de los tanques galvanizados y los hornos a leña donde destiló los hidrocarburos. También un socavón llamado Cueva del Negro, de donde extrajo originalmente los esquistos para las pruebas. Gran parte de esto lo sabemos por dos vías.
Poeta Rafael Alberto Arrieta
Una de ellas es el feliz, circunstancial y casual encuentro que tuvo Lola Mora en Salta con el poeta Rafael Alberto Arrieta (1889-1968) en el viejo Gran Hotel u Hotel Plaza, en frente de la plaza 9 de Julio, en las esquinas de España y Zuviría. Allí una placa de mármol, en la ochava de la pared, recuerda hoy algunos de los grandes hitos en la vida de Lola Mora. Lola le expuso a Arrieta sus ideas sobre el gas y petróleo de esquisto y las tareas de investigación química y geológica que estaba llevando a cabo ­a pesar de la indiferencia criminal de nuestros gobiernos!, le dice. Lola Mora mantuvo luego correspondencia epistolar sobre el asunto que, por fortuna, Arrieta volcó en su libro "Lejano ayer".
"Problemas resueltos"
La otra fuente documental es un folleto rústico, de 52 páginas, que publicó en Salta en 1926, bajo el título "Combustibles (Problemas resueltos)" y que está firmado como L. M. H. (Lola Mora Hernández). Téngase presente que a pesar de haberse divorciado de su marido por una infidelidad de aquel, seguía utilizando su apellido de casada tanto en este caso como en numerosos expedientes mineros.
En dicho folleto comienza hablando de política energética nacional y la apatía del gobierno y graba a fuego una frase profética: "Hasta el último escolar sabe que nuestras montañas están repletas de minerales, que en el subsuelo de la república toda entera, se hayan entrelazados los yacimientos de combustibles y que con estas riquezas, no sólo podemos cubrir nuestras necesidades, sino alimentar…las industrias del orbe". Luego plantea la necesidad de no trabajar en bruto el esquisto, sino de darle valor agregado. 
Discute las ventajas del esquisto sobre el petróleo de pozo y hace un estudio global sobre los esquistos bituminosos en general, especialmente su distribución en las montañas de Argentina. Finalmente expone sus ideas y explica los métodos que desarrolló para destilar los esquistos y obtener decenas de productos comerciales (gas-oíl, nafta, gas, aceites livianos y pesados, grasas lubrificantes, kerosene, sulfato de amoníaco, coque, vidrio negro, azabache,parafina sólida, fenol, alquitranes y benzol). 

El hombre y la naturaleza

La filosofía de Lola Mora queda reflejada en un aparte titulado "Reflexiones" donde señala: "Como la naturaleza está compuesta de cuanto encierra la creación con todos los elementos para recrear y desarrollar la inteligencia del hombre dando a cada uno de ellos su utilidad y provecho para el bien de la humanidad, estamos obligados a estudiar hasta encontrar su aplicación, en la forma sencilla y múltiple con que nos presenta todos los principios, de que está dotada y sus componentes hasta llegar a un fin práctico para su aprovechamiento". 
Luego apunta que: "Todo está previsto por la naturaleza y dispuesto para la conservación del hombre; entonces es al hombre, que toca encontrar con sus estudios y dedicación, las grandezas que encierra la naturaleza e insistiendo sin desfallecer, seguiremos a tientas la existencia de algo más grande".Una visión antropocéntrica, cuasi religiosa. 
Lola Mora le confiesa a Arrieta: "Siento en mi laboratorio, entre  mis aceites minerales, la misma emoción que sentía en mi taller de escultora...".Como tantos sabios, ella murió en la pobreza y,para mayores males, sus valiosos papeles fueron quemados por la familia.

jueves, 22 de febrero de 2018

La industria azucarera, en la mira






Lic. Felipe Medina







          El 1 de febrero de 2018, el diario El Tribuno publicaba un título muy impactante: “El ingenio San Isidro confirmó su cierre definitivo ante el Ministerio de Trabajo”. Para muchos era un título que hablaba de la crisis de una fábrica como tantas en este tiempo cambios políticos y económicos, o el cierre de una fuente de trabajo, lo que parece un deporte nacional practicado desde hace muchos años, en la república perdida y en la década ganada.
          Leer ese título tan contundente me provocó un fuerte escalofrío, rememorando una etapa traumática de la infancia, un temblor interior que trajo a mi mente aquellas imágenes de 1966 en Tucumán. Corría el mes de agosto, mes largo y ventoso, junto a los rumores en el pueblo sobre el cierre del ingenio Esperanza, fundado por Wenceslao Posse en 1845.
          Este ingenio fue el primero en incorporar las calderas a vapor traídas de Inglaterra, al punto de generar luz eléctrica con usina propia antes que la misma ciudad de Buenos Aires. Allí trabajaron mis abuelos y, probablemente, las generaciones anteriores que pertenecían al círculo social de ese tiempo.
          La fábrica daba origen al pueblo casi como un feudo, y crecían así los servicios que se proyectaban desde el mismo ingenio como la escuela, el hospital, la botica y el club social y deportivo. Las viviendas de empleados y obreros eran diferentes, pero todas construidas de manera sólida en adobe y tejas españolas con vigas de quebracho que hoy aun se mantienen en pie. Los peones para pelar cañas llegaban desde el norte y fundamentalmente del campo santiagueño. Había todo un lenguaje propio de la zafra, hoy prácticamente desaparecido.
          La escuela recibía a todos los niños de la zona, desde los hijos de los jefes hasta los del último peón y no había grieta en la infancia, como decía un médico tucumano, Julio Marteau: “Vivir la infancia en el ingenio azucarero era un verdadero paraíso terrenal”.
          Podríamos discutir mucho acerca de la actitud esclavista de algunos hacendados, de las historias del perro familiar y otros recursos de dominio, pero no podemos negar la proyección social que tenían estas industrias en el crecimiento de la sociedad y la solidaridad de los habitantes de estos feudos.
          En 1966 cambió la historia económica, política y social de Tucumán para siempre. Esperanza se cerro por el decreto del presidente de facto Juan Carlos Onganía haciendo realidad los rumores del pueblo. El decreto catastrófico del presidente puso una bisagra en la historia para dar vuelta no sólo una página, sino para cambiar de libro de manera definitiva. Y hasta hoy, a pesar de que la provincia vecina reconvirtió en gran parte su economía de monocultivo y fue beneficiada con la radicación de varias industrias, no logró encontrar el camino que lleve a la paz social y al progreso.
         El cierre, casi masivo, de los ingenios en Tucumán dejó a más de 50 mil trabajadores sin empleo y promovió la migración de mas de 250 mil personas fuera de la provincia, transformando su estructura socio económica. Un plan bien orquestado que comenzó en 1966 y se consumó en 1976, con el desmantelamiento total de los ingenios cerrados, aun de aquellos que más resistieron, como fue el caso de Esperanza. Un plan organizado que sólo favoreció la concentración de la riqueza en pequeños grupos afines al sistema liberal, con el apoyo del estado militar y la complicidad de algunos sectores sindicales. La Fotia (Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera), que había presentado un plan para nacionalizar los ingenios en problemas, propuso, además, un camino ordenado de reconversión de algunas fábricas hacia la diversificación de la producción y, por ello, quizás, esta institución y sus dirigentes fueron el objetivo principal de Operativo Independencia de 1975 para liquidar de manera contundente, la lucha obrera. El cierre sorpresivo de una fábrica azucarera tiene una implicancia mayor al número de obreros y empleados con sus familias incluidas que pierden su fuente de ingresos. Implica proveedores de productos agroindustriales, cañeros independientes con el personal a cargo, comercios y servicios de la zona de influencia y un impacto socio económico para todo el estado provincial.
       El Operativo Tucumán implementado por el gobierno local en 1967 para los empleados y obreros de los ingenios cerrados fue el acto más miserable de degradación de la dignidad humana. Ver a empleados calificados con oficios en las fábricas azucareras desmalezando y cavando zanjas era como ver a los hombres castigados a trabajos forzados. ¿Alguien pudo estudiar cómo vivió esa gente y cómo terminaron sus vidas?
         ¿Serán capaces los gobernantes, legisladores, gremialistas, intelectuales y la sociedad en general de imaginar al menos caminos de superación de la pobreza, el desempleo y la precariedad laboral a la que están sometidos muchos comprovincianos en esta Salta del siglo XXI?
           Es necesario el estudio, el compromiso y las acciones concretas para construir el presente y el futuro de una provincia que depende, no pocas veces, del estado climatológico y las coyunturas de las políticas nacionales e internacionales como si no tuviera identidad o al menos un plan a largo y corto plazo.
         La amenaza del cierre del ingenio San Isidro y la problemática del ingenio El Tabacal no son problemas del pasado ni muchos menos ajenos a la ciudad de Salta, y los paliativos, en estas circunstancias, no alcanzan. Es necesario que el Estado sea el garante de la justicia y la verdad en estos nuevos procesos industriales con sus implicancias económicas y sociales.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

LA OREJA QUE FALTA










Por Armando Frezze *

In Memoriam







Imaginar que Internet y su universal base de datos nos hará más inteligentes o más sabios, es tan falso como creer que los auto­móviles nos harán más educados. E imaginar que tener auto, celular, PC, todos los electrodomésticos y un poco más por las dudas, nos hará felices, también resulta una clara mentira. Porque hoy, aunque tengamos mucho, nos falta una oreja.
Nos falta conversación, diálogo, compañía que escuche. Hace poco Leonor Arfuch escribió que la conversación es quizás la más corriente de nuestras prácticas, la cual por no requerir habi­lidad especial, se confunde con el habla. Podría enmendarse un detalle de ese concepto y decir que la conversación "era" una práctica corriente. Hoy "la caja boba" de la TV encapsula a los mayores de treinta años, y a los que tienen menos de esa edad los cloroformizan los juegos de PC, navegaciones sin destino por Internet o aislamientos por el estilo, y les impiden y les atrofian el ancestral ejercicio de la conversación. A lo sumo, en su reem­plazo sólo hay charla, es decir parloteo superficial sobre cual­quier tema (una constante en las FM) y esa desmesura está matando la conversación y sus frutos.
¿Quién recuerda hoy sus reglas de oro? Eran tres: hablar poco, no hablar de lo que no se sabe, y nunca hablar de uno mismo. La regla primera, hablar poco, implicaba tener una oreja siempre dispuesta para escuchar al otro, que era lo más lo importante. Hoy sólo hablamos de nosotros mismos, de nuestros problemas, de nuestros objetivos, de nuestros éxitos o fracasos, de nuestra salud, pero poco nos interesa oírlo al otro. Es que la conversa­ción, tradicionalmente, era una entrega y un encuentro y hoy parece ser un monólogo de dos **. El escritor Santiago Kovadloff ha subrayado con agudeza que, en este siglo nuevo, las perso­nas más que oírse en el hablar se alternan en el decir, en un ejer­cicio de festiva incomunicación. Porque ni oyen ni escuchan ni se interesan; hoy hace falta otra oreja ***. La política, la justicia, los parlamentos, las instituciones y las corporaciones, las universi­dades y los clubes, la familia y los amigos, parecen haber perdi­do una oreja. Sería más que útil recuperar la capacidad de escu­cha y reanudar la conversación al modo tradicional; el primer ejercicio práctico, casi obligado, será decir lo menos posible la palabra "yo".-
(*) Publicado en la revista “Raíces” número 34. Salta, 2005.
----------------------- 
Notas añadidas por Gregorio Caro Figueroa

(**) Refiriéndose a las tertulias en Francia a comienzos de la segunda mitad del siglo XVIII, la historiadora italiana Benedetta Craveri – nieta de Benedetto Croce – dice: “El talento para escuchar era más apreciado que el talento para hablar, y una exquisita cortesía frenaba la vehemencia e impedía el enfrentamiento verbal”. De su libro “La cultura de la conversación”, (2001).
(***) Eugenio D’Ors refiriéndose a la incapacidad de diálogo que atribuye a los españoles escribió: “No llamemos así al juego de monólogos intercalados, por instrumento de interrupciones más o menos bruscas. Ni tampoco a aquellos interrogatorios, en que una de las partes, maquiavélica, extrae todo el jugo a la otra y la hace largamente cantar, sin descubrirse ella”. Añadió D’Ors: “No. Todo eso lo tenemos nosotros; pero todo esto no es aún diálogo. El verdadero diálogo empieza allí donde, por medio de la diserta palabra, se da y se recibe, y se recibe y se da con cierta proporción, pero sin cálculo, en obediencia dulce a los sentimientos de la humanidad, de civilidad, de curiosidad”. Concluye: “el hombre que habla en monólogo, que da y no recibe, obra en función de Pensamiento dogmático. El que lo hace, según los interrogatorios a que nos referíamos, en que recibe sin dar, obra en función de Pensamiento político. Pero el que entrega y recoge, y recoge entregando, y entrega recogiendo; el que dialoga, en fin, obra en función de Pensamiento filosósifo; éste, estrictamente, piensa” (De su conferencia “De la amistad y del diálogo”, Residencia de Estudiantes. Madrid, 16 de febrero de 1914).-




martes, 17 de octubre de 2017

La advertencia que dejan los mapuches


Dr. Gustavo Barbarán
Abogado


La sorpresiva irrupción de una Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) en Chubut ocasionó un tembladeral, exponiendo una situación desconocida para el gran público de nuestras principales ciudades.
Su reclamo de autodeterminación sacudió la modorra de agentes de gobierno y despertó el interés de opinadores genéricos ávidos de novedades, cuyos comentarios sonaron mentalmente distantes de la problemática indígena argentina. Mientras tanto, el referente Jones Huala reclamaba desde su celda un "enclave" (jurisdicción territorial inserta en otra de mayor envergadura, como Lesoto en Sudáfrica). Un despropósito jurídico.
La RAM operaría entonces como brazo argentino del grupo chileno Weichan Auka Mapu -"territorio rebelde en lucha"- aparentemente escindido de la central Coordinadora Arauco Malleco, que repudia la violencia y obviamente niega la relación. Para colmos, el oscuro incidente de Santiago Maldonado provocó una mescolanza política-ideológica-electoralista de alcances insospechados.
Los actos violentos ocurridos en uno y otro lado de la cordillera, para sus promotores y autores materiales, son parte de una lucha de "liberación nacional" equiparable a las de los años 60 del pasado siglo. Su objetivo confeso es constituir -vía secesión- un nuevo país, fraccionando los actuales territorios de Argentina y Chile. Es imposible a la luz del orden institucional argentino y del derecho y práctica internacionales aplicables a estos casos.
El gobierno en retirada de M. Bachelet anunció en junio de este año el "Plan Araucanía: invirtiendo en personas y oportunidades", resultado de un informe elaborado por una comisión asesora presidencial al efecto, piloteada por el obispo de Temuco Mons. Héctor Vargas, y elevado en enero pasado (disponible en http:/ /www.politicaindigena.org/docu mentos/Plan%20 Araucania%20Invirtiendo%20en%20Personas%20y%20Oportunidades.pdf.
Ese Plan prevé el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, con nuevas formas de participación y reparación, la creación de un ministerio ad hoc, de una comisión nacional de tierras y mayor representatividad en el Congreso, entre otros objetivos.
No obstante, fue rechazado por sus destinatarios sobre todo por no incluir la propuesta de "plurinacionalidad" en la Constitución de Chile. Tampoco parece que haya total coincidencia con las propuestas entre la dirigencia política trasandina.
Tres posturas
Rodrigo Vergara escribió un informe "El conflicto sin fin de la Araucanía", publicado en la revista Qué pasa de Santiago (N§ 2421, 01/09/07). En su análisis refiere que en el movimiento mapuche se diferencian tres posturas que, coincidentes en lo básico (reconocimiento constitucional de la plurinacionalidad y recuperación de tierras), se diferencian por las vías de acción: están los reclamantes de independencia (irreductibles de extrema izquierda y anarquistas antisistema), los que apuntan a sus objetivos mediante vías distintas a la participación política tradicional y, finalmente, los dispuestos a hacerlo en elecciones formales y dentro de partidos políticos reconocidos.
En tal contexto, cabe subrayar, los violentos (de allá y de acá) son franca minoría y, por ende, resulta tan torpe negar u ocultar el problema como sobredimensionarlo.
Asimismo, aunque Argentina introdujo la temática indígena en la reforma de 1994 (y por eso normativamente está más actualizada), los mapuches mantienen unidad de discurso pues de trata de "la misma nación en lucha". Esto explica por qué seguir con atención los sucesos en Chile.
A todo esto, ¿qué pueblo es "indígena"? El art. 1.1. del Convenio N§ 169 de la OIT -sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes- de junio de 1989 aplica el criterio del autoreconocimiento, según el cual lo es el que así se considera por el hecho de descender de poblaciones que habitaban en un determinado país o región geográfica en la época de la conquista o de la colonización, y conservar todas sus propias instituciones sociales, económicas, culturales, políticas, o parte de ellas. El art. 1.2. confirma que "La conciencia de su identidad indígena o tribal deberá considerarse un criterio fundamental para determinar los grupos a los que se aplican las disposiciones del presente Convenio". Estas definiciones, por su amplitud, han generado debates interminables.
La descolonización
El proceso de descolonización fue impulsado por las Naciones Unidas desde 1945. Para encausarlo, la Asamblea General dictó en 1960 la "Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales" (Resolución N§ 1.514 AG XV), cuyo parágrafo 2 reconoce a todos los pueblos el derecho de libre determinación en virtud del cual "determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural".
Por tanto, cualquier tipo de explotación, sujeción o subyugación a una dominación extranjera resulta contrario a los propósitos y principios de la Carta de la ONU (parágrafo 1).
Sin embargo, para resguardar la estabilidad interna de cada Estado fue necesario aclarar que: "Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas" (parágrafo 5).
De esta manera quedaba garantizado el ejercicio pleno de la soberanía estatal y su jurisdicción exclusiva, evitando posibles fracturas inducidas por los juegos de poder.
El mismo resguardo está previsto en otra importante resolución de la Asamblea General (Nº 2.625, de 1970), en el capítulo dedicado precisamente al principio de igualdad de derechos y libre determinación de los pueblos.

Desde entonces el sistema internacional habilitó el ejercicio de la libre determinación exclusivamente para los casos de colonialismo o, también, a supuestos de graves violaciones sistemáticas de derechos civiles y políticos. La práctica del Comité de Descolonización y de la Corte Internacional de Justicia convalidó con los años esa comprensión del problema, aplicable tanto a mapuches, a los falklanders trasplantados desde Gran Bretaña o a las recientes pretensiones de catalanes y escoceses.
Por esa razón se han multiplicado estudios y referencias a las declaraciones unilaterales de independencia de Eslovenia (1991) y Kosovo (2008). Incluso este último caso motivó una opinión consultiva (dictamen jurídico no obligatorio) de la Corte Internacional de Justicia, muy criticada por sus imprecisiones. [Comentario al paso: separatistas catalanes mantienen contactos desde hace tiempo con los sectores mapuches más recalcitrantes].
Las normas internacionales tampoco habilitan a los pueblos originarios de cualquier país, en tanto comunidades integrantes de una población nacional, la posibilidad de reclamar su autodeterminación. Por eso el art. 1.3. del Convenio 169 (aprobado por ley Nº 24.071/92) es contundente: “La utilización del término ‘pueblos’ en este Convenio no deberá interpretarse en el sentido de que tenga implicación alguna en lo que atañe a los derechos que pueda conferirse a dicho término en el derecho internacional”.
Es importante destacar que dicho Convenio fue “reforzado” por la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, aprobada por Resolución Nº 61/295 de la Asamblea General (septiembre 2007), con todo lo que ello implica en materia de seguimientos por comités de observadores internacionales.
Si bien en varias experiencias nacionales se identifica autonomía con libre determinación, a la hora de proponerse soluciones a los conflictos, generalmente se encaran propuestas autonómicas en algún nivel institucional. Éstas, por cierto, representan una vía cualitativamente distinta a la implicancia internacional de autodeterminación.
El Estado Plurinacional de Bolivia, cuya población indígena se redujo del 62 al 41% según el Censo de 2012 (pero sigue siendo de las más numerosas junto con las de Guatemala y Belice), estableció, por ejemplo, en la reforma constitucional vigente desde febrero de 2009, un modelo de autonomía que hasta introdujo una Jurisdicción Originaria Indígena Campesina. México (15%) optó por reconocer y habilitar tipos de autonomía municipal; las comunidades involucradas nunca llegaron a plantear la secesión. En Guatemala (40%) y en Chile según vimos (9%, Censo de 2015) no terminan de armarse paquetes de medidas prácticas para salir de un estancamiento de consecuencias impensadas.
Para comparar, y según el Censo 2010, había a ese año en Argentina 955.032 personas que se reconocían descendientes de pueblos indígenas, un 2,4% del total nacional. De aquellas, poco más de 27.000 pertenece a la etnia mapuche.
En suma, el desconocimiento o, peor, la indiferencia estatal para encarar la problemática y proponer salidas sensatas y acordadas con los interesados, suele llevar a callejones sin salida. Nada impide que el Estado, ejerciendo las competencias que derivan de su condición soberana y hacen a la capacidad de organización interna, promueva propuestas acordes para las distintas poblaciones indígenas, cuyas realidades varían tanto en su composición y cantidad como en sus niveles de integración con el resto de la sociedad nacional.
En cuanto al abordaje en la Argentina, eso da para otra nota.


Autonomía en la práctica
Vedada pues la libre determinación (principio de derecho internacional), los países iberoamericanos con alto porcentaje de población indígena han experimentado distintas fórmulas de autonomía (principio del derecho público nacional), para evitar precisamente la ruptura de la unidad nacional o arriesgar la integridad territorial tal como están reconocidas por la comunidad internacional.
En toda América
Desde Tierra del Fuego hasta Nunavut (Canadá), es decir en América toda, están reconocidos decenas de pueblos originarios, cada cual con características antropológicas y culturales propias, más o menos mestizados, con desencuentros y conflictos de diversa intensidad. No hay un caso parecido a otro ni los reclamos son exactamente los mismos, pero todos se parecen en cuanto a la situación de marginación y por dos reclamos básicos: posesión de la tierra y autonomía. Éstas, por cierto, representan una vía cualitativamente diferente a la implicancia de la libre determinación.

En plena Pandemia, ¡A reformar la Constitución se ha dicho!

Lic. Félix González Bonorino Sociólogo Nos llega la noticia de que el Gobierno Provincial ha pesentado su propuesta de modificac...