lunes, 12 de septiembre de 2011

El Milagro, entre la razón y la fe

Dr. Ricardo Alonso, Geólogo, 12 sept 2011, para El Tribuno


El terremoto de 2010 dio pie a una serie de interpretaciones que rozan el límite entre la ciencia y la religión.

El Milagro es recordar las procesiones cuando se era niño de la mano del papá y de la mamá.

El Milagro es la fiesta mayor de los salteños. El Milagro es recordar las procesiones cuando se era niño y se iba de la mano del papá y la mamá; es la apoteosis de esas imágenes gigantescas, que se elevaban desde la mirada asombrada del pequeño; son los perfumes de los naranjos de septiembre; es la llegada de columnas de lejanos peregrinos y promesantes; son las campanadas, despidiendo las imágenes a la oración; y también las manzanas confitadas y los dulces y golosinas que se recibían esos días.

Digo que el Milagro es algo serio, algo profundo que llevamos muy adentro los salteños nacidos en este suelo, más allá de ser o no ser creyentes. Pero veamos qué se sabe del origen del culto del Milagro. Para ello tenemos que remontarnos a la vieja ciudad de Esteco, que fuera fundada por los españoles en el Chaco salteño a la vera del río Juramento en el siglo XVI.

Esta ciudad colonial fue destruida por un fuerte terremoto de magnitud cercana a 7,5 un fatídico martes 13 de septiembre de 1692 a las 11 de la mañana. La ciudad de Salta sufrió los duros remezones provenientes de las ondas epicéntricas que golpearon todo el noroeste argentino y regiones vecinas.

Fue allí cuando nuestros viejos comprovincianos descubrieron que tenían mal guardadas dos imágenes que habían llegado desde el Alto Perú. La idea de la época era muy clara: los terremotos y otros desastres naturales eran un castigo divino a las acciones pecadoras de los hombres, como un recuerdo atávico de las viejas ciudades de Sodoma y Gomorra. Ese mismo 1692, otra “ciudad pecadora”, Port Royal, en Jamaica, desapareció por un terremoto seguido de tsunami con igual intensidad al de nuestra Esteco. También allí se echaron las culpas a la vida licenciosa y a la falta devocional.

En el caso de Jamaica, bebida, sexo y piratería fueron el cóctel ideal para que sufrieran el castigo reparador. En Salta el sismo fue una severa alerta para los viejos españoles que moraban en nuestro suelo colonial. Las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro fueron sacadas en procesión y quedo el 15 de septiembre como día del Pacto de Fidelidad entre lo celeste y lo terrenal.

Comenzaron a transcurrir los siglos y desde entonces la región se ha visto golpeada en repetidas oportunidades por sismos de diferentes intensidades que han causado daños de distinta consideración a la vida y a los bienes de los habitantes.

Entre ellos podemos mencionar el de enero de 1826 en Trancas, que no solo destrozó esa pequeña villa tucumana sino que destruyó también el viejo pueblo de Rosario de la Frontera. No sabemos qué repercusión tuvo este terremoto en la ciudad de Salta y otros pueblos del Valle de Lerma.

El hallazgo de un manuscrito inédito correspondiente al “Diario Personal” de un comerciante español radicado en Guachipas desde fines del siglo XVIII arroja luz sobre el evento. Se trata de José Domínguez de Morón (casado en primeras nupcias con Josefa Benita Escobar Castellanos y en segundas, con doña Petrona Ubierna y Cámara), quien el 19 de enero de 1826 escribió lo siguiente: “En este día jueves, al nacer el sol, en este mismo instante, tembló la tierra con tan espantoso terremoto que quedamos todos los vivientes conturbados, aturdidos y como sin sentido” (Una copia del manuscrito se encuentra en la Biblioteca J. Armando Caro, Cerrillos, Salta).

Es interesante resaltar que en el sismo de Salta de febrero de 2010, se repitió la misma sensación en la gente e incluso en las aves -que dejaron de cantar- y se produjo un largo silencio. A este le siguieron los de 1844, 1863, 1871, 1874, 1899, 1908 y 1930. Este último destruyó completamente el viejo pueblo de La Poma en vísperas de Navidad, dejando un luctuoso saldo de más de 36 muertos y decenas de heridos.

Fue sin dudas el peor terremoto en la historia de Salta por el número de víctimas, ya que nada sabemos de lo que pasó en Esteco en este sentido. Además el único que ocurrió al oeste de la provincia, cuando todos los demás, por arriba de magnitud 5, se produjeron al este.

Luego sucedería el de 1948, a la misma latitud de la ciudad de Salta, pero al este del departamento de Gral. Gemes, todavía grabado en la memoria colectiva a través de padres y abuelos.

También hubo sismos de mayor o menor intensidad en 1959, 1966, 1973, 1974, 1993 y 2010, este último en pleno Valle de Lerma. A la sazón véase mi reciente libro (Alonso, R. N., 2010. “Riesgos geológicos en el norte argentino. Terremotos, volcanes, avalanchas, inundaciones, desertización y otros fenómenos naturales”. Mundo Gráfico Salta Editorial, ISBN 978-987-1618-50-7, 244 págs. Salta), donde se analizan los fenómenos naturales desde la óptica científica. Sin embargo, el terremoto de 2010 dio pie a una serie de interpretaciones que rozan el límite entre la ciencia y la religión.

Desde el punto de vista sismológico fue considerado como un “terremoto anómalo”, ya que por su profundidad, intensidad y cercanía epicentral, debería haber causado daños mayores a la ciudad. La energía se disipó hacia la Quebrada del Toro, la cual quedó severamente dañada, pero permitió que la ciudad de Salta solo sufriera un fuerte remezón con consecuencias menores. Esto dio pie a que los salteños de fe lo consideraran un “acto de Dios”, de advertencia, que contó con la protección de los patrones tutelares. Precisamente este tema lo hemos debatido desde la religión y desde la ciencia con el señor arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, y un nutrido grupo de sacerdotes católicos en un evento organizado a este propósito en la capilla de San Lorenzo el 12 de abril de 2011.

El domingo 4 de septiembre de 2011, en una entrevista realizada a monseñor Pedro Lira en El Tribuno, este sabio sacerdote, de 96 años de vida, se explayó sobre diferentes facetas de la espiritualidad. Cuando la periodista le preguntó sobre los terremotos, dijo que había que realizar “una cruzada de 400 mil salteños, para que entre todos paremos los terremotos” (pág. 37). Comentó que “tenemos que pedírselo al Señor y a la Virgen, son nuestros patronos y para ellos no hay nada imposible, si nosotros se lo pedimos con fe”. Y recalcó que “si todos nos uniéramos en este pedido con intensidad, podríamos detener los fenómenos naturales”. La historia demuestra que los terremotos se han seguido produciendo independientemente de cuanta fidelidad hayamos demostrado los salteños a nuestros patronos a lo largo de los siglos. Lo que sí está claro es que ni 400 mil salteños, ni 40 millones de argentinos, ni tampoco 4.000 millones de humanos rezando pueden frenar un terremoto, aunque, obviamente, sería maravilloso que así fuera.

jueves, 1 de septiembre de 2011

UNASUR, avanza el diseño de estrategias económicas

JULIO MORENO, Contador Público, para El Tribuno, 1 Sept 2011

La Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) es un organismo intergubernamental de ámbito regional, formado por doce repúblicas independientes de Sudamérica, y está integrada por miembros de la Comunidad Andina (CAN) como Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador; y del Mercosur, como Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Los otros países miembros son Chile, Surinam y Guyana. México y Panamá también están incluidos como países “observadores”.

Las legislaturas de cada uno de estos países ya aprobaron el tratado constitutivo que se firmó el 23 de mayo de 2008 en la ciudad de Brasilia, donde se estructuró y oficializó esta organización. La entonces presidenta de Chile, Michelle Bachelet, fue la primera jefa de Estado pro témpore, que asumió con un mandato de un año.

La Unión de Naciones Sudamericanas tiene proyectada la integración regional, construyendo de manera participativa y consensuada un espacio de unión entre sus integrantes en lo cultural, social, económico y político. Utiliza para ello el diálogo político, las políticas sociales, la educación, la energía, la infraestructura, la financiación y el medio ambiente. Se propuso, además, utilizar todos estos objetivos para eliminar la desigualdad socio económica, lograr la inclusión social, apostar a la participación ciudadana y fortalecer la democracia.

Recordemos que el pasado 4 de mayo de 2010, en la cumbre extraordinaria realizada en Campana, provincia de Buenos Aires, con el propósito de darle un liderazgo político a nivel internacional a esta organización, se eligió y designó por unanimidad a Néstor Kirchner como primer Secretario General de la Unasur por un período de dos años

Una agenda muy cargada

El pasado 24 de agosto se reunieron en Buenos Aires los cancilleres de los países que forman la Unasur para aprobar por unanimidad, entre otros puntos, la creación del Consejo Electoral, que tendrá como principal actividad analizar los distintos procesos electorales de los países miembros del bloque regional.

Pero el objetivo estratégico de ese encuentro fue aprobar la creación del Consejo Sudamericano de Economía y Finanzas de la Unasur y un paquete de medidas que se había propuesto en la última reunión de Ministros de Economía de los países miembros, realizada en Lima la primera semana de agosto de este año.

En la reunión de Ministros de Economía de los países miembros se discutieron varias propuestas para tomar como bloque. Entre las más importantes se destacan las siguientes: a) avanzar en el desarrollo de un sistema multilateral de pagos en monedas locales, dejando atrás al dólar;

b) crear una banca de desarrollo propia de la región; y,

c) coordinar el uso de reservas con el objetivo de avanzar hacia la creación de un fondo de reservas.

En base a estas ideas y dentro del encuentro que terminó el pasado viernes en Buenos Aires, se acordó la instalación de tres mesas de trabajo que confeccionarán propuestas que presentarán los Ministros de Economía a los presidentes de los países miembros en la Cumbre del Unasur a llevarse a cabo en octubre próximo en Uruguay.

Ante la inminencia de los hechos, un tema que también se conversó fue la crisis que atraviesan varios países europeos y la probable recesión de los EEUU. Se analizaron las consecuencias que ese hecho traerá para los países que integran la Unasur y se propusieron ideas para elaborar un plan de acción anticrisis y crear un fondo financiero para blindar a la región. Fueron todos temas discutidos pensando siempre en colocar a Sudamérica entre los principales motores económicos del mundo.

Hito histórico

El encuentro llevado a cabo en el flamante Consejo Sudamericano de Economía y Finanzas fue calificado como “hito histórico para la región” por la importancia a “nivel político” que tuvo. Es que, además de analizar los desafíos que presenta la crisis financiera internacional para Sudamérica, también buscaron alternativas para consensuar medidas y enfrentar este percance mundial de manera conjunta.

Nuestro ministro de Economía, Amado Boudou, afirmó durante la cumbre que “los países de la región se encuentran muy bien preparados para enfrentar la crisis y que están trabajando en la creación de un fondo anticíclico regional alimentado por sus bancos centrales”. Destacó además que “el acta constitutiva (del Consejo Sudamericano de Economía y Finanzas de la Unasur) aprobada ese día será vista en el tiempo como un paso histórico y que va a ser el marco para tomar decisiones concretas, acciones en conjunto, para lograr que el crecimiento se sostenga en el tiempo”. Y argumentó que “la voluntad de todos es encarar la crisis con políticas en conjunto”.

También dijo que la reunión cerró con gran expectativa sobre la creación del Banco del Sur y la comercialización con monedas de la región, “dejando a un lado el dólar”.

Son todos temas muy controvertidos y con una alta dosis de ideología, que nos colocarían a la vanguardia de nuevas prácticas financieras y comerciales a utilizarse a partir de estas decisiones políticas que modificarían las prácticas utilizadas actualmente.

Visión estratégica

Coincido con varios estadistas y pensadores que este siglo será de mayor crecimiento para los países productores de alimentos y que el eje del desarrollo dejará de ser el Atlántico para apoyarse en el Pacífico.

También que esta es una oportunidad histórica y un desafío para que nos desarrollemos con equidad de la mejor forma posible, apoyados en la integración y complementación regional, ya que muchos países cuyas economías están creciendo fuertemente, hoy están funcionando en bloques.

Cualquier intento de integración regional es importante. Latinoamérica ensayó muchas formas: Mercosur, Comunidad Andina, Zicosur; en Argentina el Norte Grande, los tratados de libre comercio entre México y los EEUU, etcétera, y ahora la Unasur. Pero lo más importante ante estos acuerdos es que se dejen de lado ideologías y rencores de cada país y de países entre sí, para que juntos construyamos la Sudamérica o la América Latina que nos merecemos.

lunes, 29 de agosto de 2011

La energía en Argentina y Brasil: ayer, hoy y después

RICARDO N. ALONSO, Doctor en Ciencias Geológicas, El Tribuno, 29 Ago 2011

“Brasil, a mediados del siglo XX, no tenía literalmente ni una gota de petróleo”.

“En el país los hallazgos de petróleo fueron en aumento desde aquel de Fuchs, en 1907, en Comodoro Rivada via”.

“Brasil tiene hoy enormes reservas de petróleo, cuando hace 60 años no tenía ni una gota; y Argentina, viceversa”.

Antes, y también durante el tiempo del tratado del Mercosur, Argentina y Brasil han tenido evoluciones divergentes que han acrecentado las asimetrías entre un país y el otro. No vamos a comenzar aquí con el remanido discurso de que fuimos una potencia mundial a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, porque eso es ya historia antigua. Tal vez valga la pena remontarse a solo 50 ó 60 años atrás para empezar a ver dónde estaba Brasil y dónde estábamos nosotros. La idea de este ensayo es tomar solamente algunos parámetros, sin entrar a discutir cuestiones históricas, sociales o de territorio. Vamos a comenzar con el petróleo.

Brasil, a mediados del siglo XX, no tenía literalmente ni una gota de petróleo. Obviamente el continente se había explorado y se habían encontrado rocas prometedoras, e incluso algunas rocas madres. Pero el hecho de ser cuencas en un ambiente geodinámico epirogénico y situadas sobre un basamento cristalino no prometía nada de interés. Aclaremos. Las cuencas epirogénicas son aquellas que se forman cuando la región se hunde y se depositan sedimentos de ríos, lagos o pantanos, los que a su vez contienen capas de materia orgánica que puede madurar para dar hidrocarburos.

Luego, las regiones se elevan y millones de años después vuelven a hundirse. En este “sube y baja” vertical se van acumulando rocas sedimentarias de numerosas edades geológicas, algunas de ellas con potencial para la generación de hidrocarburos. Pero para que estos maduren se necesita calor y presión que no siempre se alcanza y entonces las potenciales rocas madres quedan convertidas en esquistos bituminosos de petróleos inmaduros.

Esto pasaba en el Brasil continental, donde numerosas “bacias” (cuencas) yacen sobre rocas precámbricas y arcaicas cristalinas con más de 1.000 millones de años de antigedad. Mientras tanto, en nuestro país, los hallazgos de petróleo venían en aumento desde aquel de Fuchs de 1907 en Comodoro Rivadavia y luego con la creación de YPF se ampliaron las cuencas productoras desde Tierra del Fuego hasta Jujuy. Neuquén, Santa Cruz, Chubut, Mendoza y Salta pasaron a ser importantes reservorios de hidrocarburos, unos más ricos en petróleo y otros más ricos en gas. Campo Duran y Loma de la Lata fueron algunos de los gigantes descubiertos en el último medio siglo. Luego se sumaron los campos de Tierra del Fuego, Formosa (con su campo de Palmar Largo) y Jujuy (con su campo de Caimancito).

Brasil seguía en la misma condición, pero mientras tanto hacía fuerte a su empresa nacional Petrobras. El tema era que si bien el continente tenía sólo trazas de petróleo, el fondo del mar podía llegar a almacenar grandes reservorios como pasaba con la costa opuesta de Africa, separadas ambas por la deriva continental y con posibles yacimientos gemelos a uno y otro lado del Atlántico. Pero en Brasil, al parecer, estaban más profundos y había que contar con una tecnología de perforaciones y plataformas que recién estuvo disponible en las dos o tres últimas décadas. Los hallazgos costa afuera (off shore) de Brasil son hoy espectaculares y aseguran el crudo para el futuro del país. Mientras tanto, los campos argentinos se fueron secando paulatinamente por sobreexplotación y por falta de inversiones en nueva exploración.

La situación se ha invertido: Brasil tiene hoy enormes reservas de petróleo, cuando hace 60 años no tenía ni una gota; y Argentina, viceversa. En minería pasó algo parecido, pero no igual. La Argentina, de la mano de Manuel Savio, desarrolló una industria siderúrgica a pulmón, con yacimientos de hierro de baja ley, como los de Zapla en Jujuy o Sierra Grande en Río Negro. Un solo yacimiento de carbón en la Patagonia Austral, Río Turbio, no era ni es suficiente para atender una demanda de acería fina. Mientras tanto, Brasil puso en marcha sus famosos yacimientos proterozoicos del cuadrilátero ferrífero de Carajás y creó (nacionalizó) la megaempresa minera Vale Do Río Doce (VCRD).

Este emporio minero ha diversificado sus objetivos hacia otros minerales ferríferos, no ferríferos, preciosos e industriales, alcanzando ingresos de 50 billones de dólares y una planta de 130 mil empleados. Solamente en el negocio del potasio, están invirtiendo en Mendoza (Argentina) unos 4 billones de dólares para la explotación por disolución de las sales de silvita y carnalita marina que se encuentran a 1.200 m de profundidad. El interés del potasio, elemento esencial de los fertilizantes junto al nitrógeno y el fósforo, viene de la mano de los biocombustibles de los cuales Brasil busca transformarse en potencia luego de los acuerdos firmados entre George W. Bush y Lula Da Silva.

Pero para expandir la frontera de los biocombustibles hay que buscar tierras aptas y libres, lo que llevó a que el gigante de América del Sur destine grandes extensiones para estos cultivos. La energía es esencial para el desarrollo de cualquier país y en especial de Brasil que forma parte del ascendente BRIC. Por ello, y aprovechando la gran cantidad de ríos, han construido también un gran número de presas hidroeléctricas. A la misma latitud de Salta, existen en Brasil decenas de presas importantes. Hay que tener en cuenta que el 90% de la matriz energética brasileña proviene de represas con turbinas hidroeléctricas. Otro punto de interés es la energía atómica.

La Argentina fue pionera en el tema desde la creación de la CNEA por parte de J. D. Perón en 1950, al punto de formar hoy parte del selecto club de naciones atómicas del planeta. Para ese entonces, Brasil ni soñaba con este desarrollo científico y tecnológico. Durante el gobierno de Menem todo el esfuerzo atómico del país se dejó de lado y fue entonces que se perdió una década crucial. Brasil comenzó a interesarse a fines de la década de 1960 con la planta Angra-1, en los setenta construyó Angra-2 y ahora está construyendo Angra-3, en un plan que abarca no menos de ocho centrales nucleares.

Para ello, cuenta con capacidad profesional, fondos económicos, buenos yacimientos de uranio en su territorio y lo que es más importante, una política de Estado en el tema nuclear. La Argentina, en cambio, tiene su plan atómico casi estancado y todos sus yacimientos de uranio inactivos. Esta evolución comparada de petróleo, minería, biocombustibles, presas eléctricas y energía nuclear sirve para tener una idea de cómo nuestro país desaceleró y fue perdiendo el tren de la historia.

viernes, 19 de agosto de 2011

Río Los Patos, la disputa por la tierra sin sombra

Ricardo Alonso, doctor en ciencias geológicas, El Tribuno, 08 Ago 2011


El único habitante de la zona asegura que es territorio catamarqueño. Para Ricardo Alonso, forma parte de Salta. Está ubicado en el departamento de Molinos, en los límites de las fincas vallistas de Tacuil, Hualfin y Jasimaná.

Piedras, luego arena, viento y nada. Ahí viven Melitón Ramos y Leucadia Zuárez, los únicos seres humanos que pueblan un verdadero oasis que desde hace años se disputan Salta y Catamarca. Se trata de la zona del Río Los Patos, en el departamento Molinos, en los límites de las fincas vallistas de Tacuil, Hualfin y Jasimaná. De a cuerdo a la versión de Ramos, “todo el río es Catamarca”. Pero, según el antropólogo y diputado provincial Ricardo Alonso, “Salta tiene en el lugar ocupación efectiva histórica, desde hace más de 100 años”. La polémica por tierras de excepcional valor mineral, en El Salar del Hombre Muerto, también resolverá el destino de este paraíso natural, refugio de la vida en el desierto.

Barro Negro es el único paraje habitado a lo largo del Río los Patos. El agua dulce es un manantial en ese desierto a más de 4000 metros de altura. Las vicuñas, flamencos y manadas de suris matan la sed en esta vertiente, que es un verdadero edén en el corazón de la Puna. “Esto no es de Salta ni de Catamarca: es mío”, dijo Melitón Ramos, aunque después aclaró que “todo el río es de Catamarca”.

En la tierra sin sombra no existen los árboles. Ya no crece la tola, la brea o la añagua, que es buena para hacer las cancanas del asado. En la arena se encuentran, apenas, mechones de pasto puna y hay que andar horas para conseguir el “cuerno”, lo único que da leña, junto a la yareta. Es tan agreste el clima que no se da la pupusa o la chachacoma, que son buenos yuyos para el mal de altura. El censo 2010 nunca llegó a la casa de Bustos.

Detrás de unos prolijos corrales llenos de llamas están las casas chatas de Melitón y Leucadia. Ahí nace el ojo de agua que da vida al ciénego, que luego se hace río. “Mi padre vino a este lugar cuando yo tenía ocho años. Llegó desde Antofagasta de la Sierra, en Catamarca y con pico y pala trabajó el ciénego para que hoy tenga agua. El le dio vida a este lugar, porque lo único que había era una vertiente”, contó Bustos. Su mujer, Leucadia Zuarez, es de la vecina finca de Jasimaná, en Salta y sus hijos trabajan en la otra estancia vecina de Tacuil, en Molinos.

Ante la falta de referencias en el desierto, Melitón enciende unos pastos puna que van formando columnas de humo para ubicar al viajero. Ramos está tramitando los títulos de la tierra en Catamarca. “Hace más de 50 años que estamos en esta tierra”, dijo. “El límite está en las abras de Las Barrancas y de Atacamara, que marcan el fin de las fincas Tacuil y Hualfin”, explicó.

“Es territorio salteño”

Para el especialista Ricardo Alonso, “Salta tiene en el lugar ocupación efectiva histórica, desde hace más de 100 años”. Según el diputado provincial, la familia Dávalos, antiguos propietarios de las fincas Colomé y Tacuil, explotaban asiduamente “las minas de borato que están al sur del Salar del Hombre Muerto”. Además, el antropólogo recordó que la mina de Antofaya, cerca de la zona, fue descubierta y trabajada por quien fuera el padre del prócer salteño, Indalecio Gómez, canciller y autor de la denominada Ley Saénz Peña, oriundo de Molinos.

Según Alonso, “hay que tener en cuenta que históricamente la gente de la zona votaba y se atendía médicamente en Salta”. Es que los parajes más cercanos al ojo del Río Los Patos, son de fincas salteñas, como ser: Barrancas, de Tacuil; Comphuel, de Hualfín y Pampa Llana, en Jasimaná.

La oposición tiene un nuevo desafío

JULIO MORENO, Cdor. Público Nacional, El Tribuno de Salta; 16 ago 2011

Fue contundente el triunfo de la doctora Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones internas abiertas y obligatorias del domingo, con más del 50% de los votos y una diferencia que supera el 35% con el candidato que ocupa el segundo lugar. No quedan dudas de que la posiciona como firme ganadora en primera vuelta en las elecciones del próximo 23 de octubre y representa un apoyo a la nueva y probable tercera gestión de gobierno kirchnerista.

Ganó en todas las provincias, excepto San Luis. La sorpresa fue en Córdoba y Santa Fe, donde a pesar de haberle sido adverso el resultado en las pasadas elecciones a gobernador, recuperó y aumentó su propio electorado.

Las causas son muchas que, entiendo, los analistas políticos las explicarán mejor que en esta nota, pero a los efectos de una mayor exposición y convocando a la reflexión de cada uno de nosotros las podemos resumir en las siguientes:

A) El 50% de la gente está conforme con lo que el Gobierno hace y no desea cambiar; b) la oposición está dividida y no pudo convencer al electorado sobre una nueva alternativa de poder; c) se tiene que tener en cuenta la situación económica favorable, ya que siempre la gente votó apoyando al gobierno de turno, pensando que se mantendrá esa bonanza.

La gran participación ciudadana y la forma en que votaron demostraron que la teoría kirchnerista de que existen medios no oficialistas que influyen negativamente en el electorado, no se dio, ya que la gente no se ve influenciada con ese accionar.

También este cincuenta por ciento del electorado en alguna medida acepta la inflación, los subsidios en muchos casos inequitativos y la calidad de las instituciones, temas entre los más importantes y fuertemente criticados por la oposición.

Un dato para tener en cuenta es que la suma de votos de los tres candidatos peronistas (Cristina Fernández, Duhalde y Rodríguez Saá) constituyó el 70% del total, lo que nos da la pauta de que el peronismo, a pesar de estar dividido, sigue vigente.

Si sumamos los votos de los tres candidatos más votados de la oposición (Alfonsín, Duhalde y Binner), vemos que no les alcanza para lograr una segunda vuelta, por lo que el desafío será lograr convencer al electorado de que sus propuestas son las que necesita el país.

Las alianzas entre ellos serían una solución para aumentar el caudal electoral, pero muy difícil de lograr, y si llega a existir demostrará la madurez política de los candidatos y sus dirigentes.

¿Estarán dispuestos los candidatos de la oposición a renunciar a sus postulaciones e imponer a sus seguidores los argumentos necesarios para apoyar a otro candidato? No deja de ser un tema de discusión en el seno de sus partidos y/o alianzas. Esto demostrará la madurez cívica de estas estructuras si es que realmente se quiere competir con el oficialismo.

No quiero dejar de mencionar, en este tiempo preelectoral la fragilidad de nuestra economía y las consecuencias que la economía globalizada.

Argentina, con una inflación alta, gasta más de los que se recauda, con una balanza comercial deteriorada por el aumento de las importaciones.

Barbarie, un antiguo debate

Gregorio A. Caro Figueroa, para "Todo es Historia", agosto de 2011.

En noviembre de 2010, el ensayista Zvetan Todorov estuvo por primera vez en Buenos Aires. Llegó invitado a exponer sobre “Barbarie, civilización, cultura”. En 2008 había publicado en Barcelona “El miedo a los bárbaros”, libro que entonces reseñó y actualizó ante un auditorio argentino.

Antes de comenzar su conferencia, uno de sus anfitriones le obsequió un ejemplar de “Civilización y Barbarie”, que Domingo Faustino Sarmiento editó en 1845 en Santiago de Chile, durante su exilio. Todorov, ensayista búlgaro nacionalizado francés, admitió que no conocía esta obra.

La distancia física de los sitios donde fueron pensados y escritos, los ciento sesenta y tres años que separan aquel texto de un Sarmiento, joven de 34 años, y el de un Todorov en la madurez de sus 71 años, y los enormes cambios mundiales, parecen obstáculos insalvables para cualquier intento de establecer relaciones entre ambos libros.

Tan enormes diferencias de espacio, de tiempo y de circunstancias, además de la distinta información y formación de sus autores, no alcanzan a borrar lo común en Sarmiento y en Todorov en cuanto al tema de sus reflexiones, pero sí influyen en sus diferencias de percepción y abordaje de esta cuestión.

Sarmiento escribió “Facundo” en una época teñida de violencia y de sangre, al dictado de su potente inteligencia e intuición, de su caudalosa pasión y de su condición de perseguido y desterrado. Alberdi advirtió en Sarmiento algunos de los rasgos que éste criticara en Quiroga y en los caudillos semejantes al riojano, o sea, en esos “otros” diferentes de “nosotros”.

Los críticos de Sarmiento le adjudicaron la elaboración de un esquema simplista al que habría intentado reducir los complejos conflictos de la Argentina del siglo XIX. Más que en Sarmiento, tal simplismo parece estar en sus críticos y en las sesgadas interpretaciones que éstos hacen de la rica y contradictoria personalidad y obra del sanjuanino.

Con el tiempo, la crítica a Sarmiento no puso empeño en superar ese esquema. Por el contrario, se orientó a poner al revés aquella dualidad adjudicando todos los males a la “civilización” y concediendo bondades y virtudes a la “barbarie”. De un plumazo, se negó el progreso moral afirmando que el progreso es la verdadera “barbarie”. Poner patas arriba un concepto es un ejercicio físico, más que intelectual.

Según cierto anti occidentalismo, la verdadera “barbarie” estaría en la “civilización”, lo que sirvió para elevar la “barbarie” a la categoría de modelo ideal. Según Marx la barbarie es un engendro de la civilización, es su lepra. Este maniqueísmo sirvió para presentar esta lepra como el centro y la constante de la historia de los siglos XIX y XX, y a la “raza blanca” como “el cáncer de la historia de la humanidad”, como afirmó Susan Sontag.

Es posible que Todorov tampoco haya leído las críticas de Alberdi a Sarmiento; si lo hubiera hecho, habría advertido algunas resonancias de Alberdi en las páginas de “El miedo a los bárbaros”. Paradójicamente, señala Todorov, ese miedo “es lo que amenaza con convertirnos en bárbaros”.

La historia enseña, añade el filósofo, que el remedio puede ser peor que la enfermedad. Exagerado, ese miedo puede empujarnos a reacciones violentas, al margen de la ley y usando aquellas herramientas del terror que no suelen ser patrimonio exclusivo de los “bárbaros”.

Cuando se hace tabla rasa de la ley y se instaura el “vale todo”, el contraterrorista empieza a confundirse con el terrorista, dice Todorov. Es tan ciego odio al enemigo que no advertimos que, llevados por esa pasión, terminamos pareciéndonos a él, renunciando a todo principio, ocupando su lugar, cumpliendo su papel, cometiendo sus mismas atrocidades.

Todorov alerta sobre los riesgos de dos errores frecuentes y simétricos: los juicios absolutos de los que consideran sus valores como únicos y universales, y el de aquellos otros para los que todos los juicios son relativos, con lo cual violencia y crimen se pueden justificar en ciertas culturas o en determinadas circunstancias históricas. Los primeros son dogmáticos; éstos últimos, relativistas.

Este autor no se propone estudiar el origen del concepto en la Grecia antigua; tampoco rastrear su evolución más allá de Europa, a lo largo de siglos. Si se remonta a los usos antiguos del término “bárbaro”, lo hace “para construir un significado que pueda servirnos en la actualidad”.

Para ello encuentra ciertas características comunes: son bárbaros aquellos que no respetan las leyes fundamentales de la vida en común; los que acentúan la ruptura entre ellos y los demás hombres; los que no tienen pudor y los que viven en familias aisladas desconociendo el orden social.

Todos esos rasgos se resumen en uno: son bárbaros “los que no reconocen que los demás son seres humanos como ellos”; son los que niegan a los otros su pertenencia a la humanidad. Los consideran enemigos, los matan, se ensañan con sus cadáveres y humillan sus memorias. La barbarie reside en un modo de tratar al otro, al diferente, al extraño. “La barbarie es una manera de considerar que una persona es menos humana que yo”, explica Todorov.

Para algunos la civilización sería “la negación de la pluralidad de culturas bárbaras”. Todorov dice que es imprescindible admitir la diversidad de culturas. En un mundo “en el que coexisten comunidades con costumbres distintas, debe haber leyes por encima de esas costumbres que permitan y regulen la convivencia”. Por ejemplo, hoy sería inaceptable asumir una costumbre como los crímenes de honor.

Asimismo, si bien fácilmente se puede constatar la existencia de múltiples civilizaciones, la civilización es esa capacidad de comprender al diferente, ponerse en su lugar, tratarlo como otro hombre, cualquiera sea su forma de vivir. Barbarie y civilización tendrían pues un fundamento ético antes que racial, religioso o cultural.

“La barbarie es resultado de un rasgo del ser humano”, explica Todorov. Por eso es ingenuo pensar que pueda ser erradicada. “Ningún pueblo ni individuo está inmunizado contra la posibilidad de llevar a cabo acciones bárbaras”, añade. De este modo toma distancia de la utilización de esta palabra como proyectil disparado hacia el corazón del enemigo.

El problema se presenta cuando se quiere indicar cómo acrecentar el conocimiento de otras culturas, cómo cultivar esa comprensión. Todorov dice que una de las tareas de los estudiosos y de los artistas consiste en procurar que la barbarie retroceda.

Este trabajo intelectual sostiene la actitud moral de admitir al otro esforzándose en conocerlo. Esto es válido tanto cuando se trata de grupos humanos distantes o muy diferentes al propio, como cuando se trata de comprender a grupos particulares dentro de la misma sociedad o nacionalidad.

El historiador tiene entonces una tarea por delante: intentar mostrar los hechos y sus circunstancias, las dificultades, las motivaciones y las consecuencias de las acciones de aquellos individuos y grupos que son sujetos de prejuicios o que no se conocen bien.

Conocer cómo son los otros, qué hicieron y por qué, simplemente para comprenderlos y no para juzgarlos ni condenarlos, es uno de los objetivos del trabajo del historiador; con él se puede ampliar el elástico círculo de la humanidad y predisponernos para ir construyendo ese bagaje de normas comunes, mejorando en todo sentido la convivencia de la humanidad.-

lunes, 25 de julio de 2011

Áridos en los ríos de Salta

Ricardo Alonso, doctor en ciencias geológicas, El Tribuno, 25 Jul 2011

La naturaleza geográfica y geológica de Salta da lugar a una enorme abundancia de rodados y partículas arrastradas por los ríos que son de gran valor como materiales de construcción. En las distintas unidades geomorfológicas de los Andes del norte argentino como son la Puna, la Cordillera Oriental, las Sierras Subandinas y la Llanura Chaqueña se despliegan toda clase de ríos que drenan desde las altas montañas occidentales en dirección a las llanuras orientales. Profundos cañones y quebradas, valles, torrentes, ríos y arroyos, arrastran en sus cauces los materiales erosionados de las montañas y los transportan aguas abajo, buscando su destino final en el océano Atlántico.
Las fuerzas endógenas o interiores del planeta están empujando hacia arriba el edificio andino, mientras que las fuerzas exógenas o exteriores tratan de destruir los relieves construidos. Esta titánica lucha, que cruza los tiempos geológicos, está hoy activa. Los sismos nos recuerdan que el empuje montañoso continúa; en nuestro caso, producto de la interacción entre la placa oceánica de Nazca y la placa continental Sudamericana. La lluvia, el viento, los hielos y ciertos elementos de la biota trabajan meteorizando los relieves, erosionando y transportando gravitatoriamente las partículas. Las rocas estallan cuando se calientan durante el día y se enfrían durante la noche y este fenómeno es más intenso cuanto mayor sea la amplitud térmica. El agua se congela en los poros de las rocas y estas se rompen por la presión del hielo. La sal y otras sustancias químicas corroen las superficies rocosas; mientras que las raíces de las plantas y las cuevas de animales hacen también su trabajo de destrucción química o biológica. El agua tiene el enorme poder de oxidar los minerales metálicos y alterar a otros, convirtiéndolos en sustancias pulverulentas fáciles de transportar. Un mineral muy común y altamente difundido como la pirita, que es simplemente sulfuro de hierro, se transforma en óxidos e hidróxidos de hierro y libera además ácido sulfúrico, un corrosivo químico altamente efectivo en la descomposición de las rocas. Los feldespatos, minerales comunes en las rocas graníticas y volcánicas, se transforman en arcillas.
Desde las altas montañas, las rocas desnudas sometidas a los agentes meteóricos comienzan su trabajo de liberación de bloques que, al quedar sin sustento, ruedan pendiente abajo. Si pudiéramos seguir virtualmente su recorrido veríamos que la “razón de ser” de cada grano es alcanzar su objetivo último en el océano. Todos nuestros ríos convergen en el Paraná y el Paraná en el océano Atlántico, donde este descarga los sedimentos formando un enorme delta. Delta que se construyó en gran parte a partir de la destrucción de las montañas andinas del noroeste argentino.
Las montañas de Salta y Jujuy están formadas por rocas de la mayoría de los tiempos geológicos, desde el Precámbrico unos 600 millones de años atrás y que son las más viejas, pasando por rocas de las eras Paleozoica, Mesozoica y Cenozoica. Dentro de ese lapso de tiempo geológico se han formado rocas ígneas, tanto plutónicas (granitos), como volcánicas (andesitas, basaltos, riolitas); rocas metamórficas (pizarras, esquistos, gneises); y rocas sedimentarias (conglomerados, areniscas, arcillitas, calizas, yeso, sal), por citar unos pocos ejemplos. Las rocas volcánicas abundan a lo largo y ancho de la Puna. Las rocas graníticas conforman algunos de los grandes cerros como el Nevado de Cachi, el Acay, el Chañi, el Aguilar y la sierra de Cañani, en Santa Victoria. Las rocas metamórficas colindan la mayoría de las serranías al oeste del Valle Calchaquí. Las rocas sedimentarias están profusamente distribuidas en las sierras y serranías de la Cordillera Oriental y Sierras Subandinas y representadas por las cuarcitas rosadas de la Sierra de Mojotoro, las areniscas rojas de los Valles Calchaquíes, las calizas amarillas de la Formación Yacoraite, profusamente presentes en cada rincón de la geografía del NOA (ej., sierras de Rosario de la Frontera, Metán, Lumbreras, Cabra Corral, Maimará, etc.).
Sería imposible enumerar la variedad de formaciones rocosas de origen sedimentario presentes en la región y que cubren ampliamente los periodos Precámbrico, Cámbrico, Ordovícico, Silúrico, Devónico, Carbonífero, Pérmico, Cretácico y Terciario. La máquina de moler rocas que es la naturaleza, esa gigantesca trituradora que desgasta las montañas, va liberando paulatinamente materiales que bajan a los cauces de los ríos desde las laderas en erosión y desde allí son transportados corriente abajo. Los materiales más gruesos van quedando en las cabeceras de las montañas y los más finos son arrastrados mecánicamente o bien disueltos químicamente en las aguas. Basta recorrer las nacientes de los ríos que drenan al Valle de Lerma para descubrir desde grandes bloques, pasando aguas abajo por gravas gruesas, medianas y finas, y aún más abajo arenas gruesas, medianas y finas, hasta el depósito de materiales muy finos como enlame, limos y arcillas. Si las aguas son ligeramente salobres se puede ver una fina costra blanquecina pulverulenta de salitre, tal como ocurre en el río Calchaquí y en forma exagerada en la Puna, donde las aguas son directamente salobres a saladas. La forma y distribución de los rodados y partículas rocosas va a depender del régimen hidráulico de la corriente, del tramo del río en su sector de montaña o de llanura, de la pendiente, de los materiales de aporte y de otros aspectos. Los materiales que se extraen de los ríos o de viejas terrazas o de antiguos cauces para su uso en la construcción reciben el nombre de áridos. Los principales ríos que se explotan para áridos en Salta y que se encuentran bajo fiscalización técnica y ambiental, según la Secretaría de Minería provincial, son: en el departamento La Caldera, los ríos Caldera, Mojotoro y Vaqueros; en el departamento Rosario de Lerma, los ríos Toro y Rosario; en el departamento Anta, los ríos Juramento, Del Valle y Cantera Seca (cantera fuera de cauce); en el departamento Orán, los ríos Blanco, Pescado y Colorado; en el departamento Rosario de la Frontera, los ríos Horcones, Rosario, Las Cañas y Las Conchas; en el departamento Metán, los ríos Metán, Metán Viejo y Cantera Seca (fuera de cauce); el río Arenales (Capital); y el río Tartagal en el departamento homónimo. Una explotación correcta involucra el cumplimiento respecto a la extracción de material en el tercio medio del cauce, la acumulación de descartes en forma continua en ambos márgenes del río y el mantenimiento y limpieza del cauce, según establecen las normativas sobre extracción de áridos actualmente vigentes. Las calidades de los áridos varían grandemente de un río a otro. Las gravas del río Toro son completamente distintas a las gravas del río Vaqueros, aun cuando ambos drenan la misma cadena montañosa al occidente del Valle de Lerma. Más allá de los tecnicismos, lo importante es que los ríos de Salta se encuentran “aluvionando”, es decir, sus cauces están subiendo el nivel por la incapacidad de transportar el grueso de los materiales que reciben. Cuantos más materiales se extraigan, mejor. Las inundaciones y la vida útil de puentes y defensas dependen en gran parte de ello.

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